martes, 20 de abril de 2010

La mafia judía- renovado informe

Daniel:

La Mafia judia es omnipresente a nivel mundial. La Mafia rusa (Mafiya) es Mafia judia de principio a fin. La Mafia norteamericana en una joya de desinformacion aparece como sicialiana pero sus cerebros y su financiamiento es judio  de principio a fin. Su cerebro indiscutido fue Meyer Lansky (Meier Lanjudovski)  quien jamas paso un solo minuto de su vida en la carcel y termino su vida como feliz poseedor de mucha de la Banca Suiza en donde se lavan muchos de los activos Mafia mundial.


Pocos filmes, como "Érase una Vez en Manhattan", se han aventurado en este tema tabú de los judíos en la actividad de la mafia americana. Los libros existen, pero son muy excasos en comparación a los que tratan sobre las crónicas de los gangsters italianos.

Entre todos estos asesinos y extorsionadores judíos, fuertemente escudados en sus creencias religiosas, encontramos los nombres de Abner "Longy" Zwillman (el organizador del sindicato nacional del crimen), el famoso Dutch Schultz (llamado en realidad Arturo Fleggenheimer, fundador del temido grupo criminal "Murder, Inc."), Abraham "Twist Kid" Reles, Pep Strauss, Red Levine, Louis Amberg (el gangster que sembró el terror en Brooklyn), Arnold Rothstein (uno de los primeros mafiosos judíos), Charles Birger, Gurrah Shapiro, y hasta el espía conjunto de Rusia y Estados Unidos Jack Rubick (nacido Jack Rosenstein, el asesino de L. H. Oswald, supuesto tirador que dio muerte al Presidente John Kennedy, también descendiente de un clan de mafiosos).

La mafia judía tenía grandes parecidos a la de sus colegas sicilianos. Había toda una liturgia religiosa y mística en su estructura, análoga a las maneras católicas de los grandes padrinos de la "Mano Negra" o la "Cosa Nostra", pero basada obviamente en la judaica. Todos ellos profesaban su fe y hasta contribuyeron financieramente al Sionismo en la fundación del Estado Israelí. Como ellos, sus líderes solían rodearse de personajes influyentes y amigos del glamour, logrando accesos insospechados a las altas esferas de todos los ámbitos de la sociedad americana.

No obstante lo anterior, había tambíen algunas notables diferencias entre lo que fueron las pandillas italianas y las judías. Estos últimos eran claramente más celosos de sus prácticas religiosas y usos de códigos; sus actividades eran mucho menos sofisticadas y "elegantes", por decirlo de algún modo. Por ejemplo: entre los criminales de Italia existía la obligación moral de jamás dar muerte a una mujer, e incluso desposar a la viuda de un ejecutado bajo sus propias órdenas para ayudarla económicamente. Si los criminales italianos mantenían códigos de hidalgura que los ha llevado a interpretaciones románticas de la era de los gángsters, la mafia judía, en cambio, mezclaba frecuentemente los negocios sucios con actividades delincuenciales de lo más bajas, como secuestros, violaciones, trata de blancas o asaltos por dinero, cosa que era reprochada entre sus colegas sicilianos. Otro rasgo siniestro es que los crímenes de la mafia judía solían tener también aspectos de ritualidad religiosa muy distintos de los simbolismos usados en las muertes por encargo de los capos italianos, especialmente cuando se trataba de venganzas; hubo más de un caso en donde mafiosos judíos de terno y corbata se vieron involucrados en posibles actos bastante tribales de asesinatos de corte religioso y fanático, como ocurrió con la banda de un judío apellidado Flescher, en 1938, luego del secuestro y la muerte ritual del pequeño hijo del famoso aviador Charles Lindbergh, conocido por sus ideas antisemíticas y pro-alemanas (el dinero del rescate incumplido del niño fue pagado por el Doctor J. F. Condon, quien era, coincidentemente, el Director de la misma escuela donde estudió el gángster Dutsch Schultz).
Una de la capitales de la mafia judía en norteamérica era Brooklyn, hasta donde habían llegado a establecerse cantidades de inmigrantes judíos, además de italianos y otros, casi todos ellos muy pobres. Los salvajes crímenes que allí protagonizaron continúan haciendo eco en el recuerdo.

Entre estos ilustres habitantes de Brooklyn, uno de los más temibles fue sin duda Benjamín Siegelbaum, alias "Bugsy" Siegel, un descendiente de judíos rusos nacido en 1902 y amigo de Alphonso Capone. Desde temprana edad había demostrado su talento en la extorsión y el delito, cuando, siendo un adolescente, incendiaba los puestos de los comerciantes con ayuda de su amigo también judío Moey Sedway, si estos no le pagaban una cuota mensual exigida. Un día, al separar a unos tipos de una pelea, logró esconder el arma de uno de ellos antes que llegase la policía al lugar, salvándole el pellejo e iniciando una gran amistad entre ambos ángeles querubines... El beneficiado con la buena acción de Siegel se llamaba Meyer Lansky, también de origen judío ruso, y llegaría a ser uno de los más terribles criminales del mundo mafioso de los Estados Unidos.

Meyer Lansky tenía mucha más pasta para líder que Siegel. Fue así como, de entre las actividades de este par de amigos, apareció la idea de fundar un grupo delincuencial propio. De este modo, comenzó a aparecer en el juego de los negocios sucios norteamericanos la presencia de uno de las peores asociaciones de mafiosos existentes: los judíos de la famosa "Bugs & Meyer Mob". Lansky se aseguró de la personalidad violenta y asesina de Siegel reclutándolo como primer miembro de su banda y brazo derecho de sus actividades. Años más tarde, declaraba sobre él: "Era joven, pero muy valiente. Su gran problema era que siempre estaba listo para actuar sin pensar y apresurarse en ser el primero en disparar". A esta singular agrupación de "mobsters" fueron integrados otros nombres judíos que después harían leyenda, como Abner "Longie" Zwillman, el mismo que sembró el terror en New Jersey, y Jake Lansky, el propio hermano de Meyer. Después se acercaría el terrible hijo de una familia judía alemana Arthur Simon Flegenheimer, alias Dutsch Schultz, y el conocido "Doc" Stacher. Este último, confirmando las palabras de Lansky, declararía años después sobre Bugsy: "Mientras nosotros intentabamos deducir lo que era mejor para el movimiento, Bugsy ya estaba disparando... Nunca he conocido a un hombre que tuviera más intestinos".

Las consencuencias que tendría en la sociedad esta agrupación de judíos, así como la explosión que fueron capaces de generar para después en el ambiente criminal, hace que estos datos tengan verdadero valor histórico. Asaltantes, cuchilleros, asesinos a sangre fría y hasta violadores,los "mobsters" carecían por completo de la sutileza que trataron de tener los sicilianos en sus actividades gangsteriles habituales.

Lansky era el perfecto prototipo de zorra astucia y sinvergüenzura judía. A sabiendas de que su poder era inicialmente limitado, tenía la tendencia casi obsesiva de entablar amistad con sus enemigos, imitando los ademanes y los estilos sicialianos. Fue de esta manera que logró entablar un fraterno contacto con el famoso Charly Luciano, conocido para la posteridad como Lucky Luciano, el gran amigo de los judíos que colocó a Lansky como el punto de contacto entre estos y los italianos. Lansky supo demostrarle lealtad, especialmente tras la reclusión de Luciano por cargos de narcóticos, a partir de 1915: el famoso gángster italiano sabía quien le había tendido la trampa que lo dejó en prisión y planeó una venganza. Los judíos se ofrecían casi gratuitamente para los trabajos más sucios, como hemos señalado, de modo que fue el propio "Bugs & Meyer Mob" el encargado de hacer desaparecer en Brooklyn al hijo de 19 años del polícía de origen irlandés que llevó a Luciano a prisión. El cuerpo jamás fue encontrado y, sabiendo cómo operaban estas bandas, es casi seguro que fue asesinado en forma ritual, con desangramiento, heridas estigmáticas, etc., como un bullado caso de Octubre de 1955, en donde unos jóvenes muchachos de Chicago fueron asesinados de esta manera por una banda judía, la que nunca fue interceptada.

Hacia el final de la Primera Guerra, Luciano y sus colegas judíos se permitieron horrorizar New York con sus crímenes, controlando la mayor parte del dinero ilegal y protagonizando matanzas brutales en venganza por las exigencias de extorsiones no pagadas. "Bugs & Meyer Mob" seguía encargada de los trabajos más sucios y sangrientos, los mismos que otros hubiesen rechazado aún perteneciendo a las más abominables estirpes de asesinos gangsteriles. En Manhanttan, el dinero acumulado por años de delincuencia les sirvió para comprar una cantidad abismante de influencias y poderes protectores entre las autoridades y los propios policías. A su paso, la corrupción florecía como la maleza luego de las lluvias. Consiguieron insospechados beneficios al contactarse con mafiosos locales como "El Jefe" Masseria (quien tendía más tarde sus diferencias con la agrupación) y uno de los judíos pioneros en el oficio mafioso llamado Arnold Rothstein, quien se apresuró a asegurarles un lugar en los negocios de la ciudad a sus congéneres de la "Bugs & Meyer Mob". Rothstein era un tipo sagaz y astuto, llamado con apodos como "Mr. Big", "The Fixer", "The Big Bankroll", "The Man Uptown" y "The Brain", sólo por citar los más conocidos.

La prohibición, la famosa "Ley Seca", vino a caer como un regalo del cielo para estos asesinos en 1919. Rothstein, demostrando la fuerte y determinante influencia de los judíos en la actividad de la mafia norteamericana, vio -como aficionado a las tabernas y salones de juego- una oportunidad incomparable para incrementar sus negocios con esta ley condenada al fracaso desde el principio y colocó a la mafia en el contrabando de licores. Fue así como llamó a Luciano ya los judíos miembros de la "Bugs & Meyer Mob" para que le acompañasen en esta aventura financiera que desató un símbolo antológico de la mafia, como es el tráfico ilegal de alcohol. Los judíos y Luciano controlaron casi la totalidad del negocio en New York. Al menos durante un tiempo, sustituyeron sus horrendas acciones sanguinarias por una labor menos asesina, a bordo de un camión y repartiendo el licor por la ciudad.

Por otro lado, Longie Zwillman habría de tomar a nombre del "Bugs Meyer Mob" toda la parte norte de New Jersey para el contrabando de bebidas prohibidas. Llegó a ser el gángster más poderoso y temido de la ciudad, algo respaldado por su carácter dominante y violento. Desde temprana edad habíase introducido en los negocios ilícitos y, a los 25 años, ya era el jefe máximo del crimen organizado de Newark y mantenía un romance con la actriz Jean Harlow. Las fortunas que amasó fueron maravillosas y, como prácticamente todos los mafiosos judíos, era sumamente caritativo con la comunidad judía norteamericana, enviándoles permanentemente fuertes sumas de dinero sucio para los inmigrantes, especialmente de New York. Los judíos de Estados Unidos que hoy se jactan de su capacidad de trabajo y de progreso de sus abuelos inmigrantes, si son lo que ahora son y tienen el poder y la influencia que han acumulado, se debe realmente a la ayuda y la protección notable que recibieron de criminales como Zwillman, quien además ostenta el título de haber propuesto la idea de organizar el crimen en un sindicato nacional a mafiosos como Costello, Luciano y Capone, durante un convención de New Jersey organizada bajo sus órdenes. El crimen organizado es, así, otra nefasta invensión judía.

Estos detalles nos demuestran que el contrabando de alcohol no es un negocio de manufactura italiana, como se cree frecuentemente, sino que es creación de los judíos que rodeaban a Luciano, casi al instante de la prohibición, empezando por Rothstein y sus amigos-asesores Irving Wexler y Waxey Gordon, este último "Jefe" de Filadelfia. Fue sólo a partir de este momento que comenzaron a acercarse al negocio los nombres de famosos gangsters no judíos como Guiseppe Doto, el terrorífico Albert Anastasia, Joe Adonis, Carlo Gambino (padrino de la siniestra familia Gambino), Vito Genovese (inspirador de Mario Puzo para su obra "El Padrino"), entre otros.

Sin embargo, la frágil lealtad de Lansky hacia los demás capos de la mafia duró poco. En una muy judía muestra de fidelidad, se traicionaron mutuamente con Masseria, emboscando a una caravana de vehículos con un cargamento de whisky. La audacia de parte de "Bugs & Meyer Mob" desató una guerra de pandillas y enemistó definitivamente a algunos de los líderes italianos con los mafiosos judíos. Waxey Gordon, por su parte, jamás perdonó la afrenta, menos aún cuando, después, información filtrada desde los judíos de Lansky permitieron meterlo en la cárcel. Rothstein, por otro lado, fallecería acribillado en Central Park unos años después, el 4 de Noviembre de 1928, en circunstancias sumamente extrañas. Tenía ya 46 años. Algunos incluso sugieren la mano de Schultz en este asesinato, ya que Rothstein tenía una gran amistad con el enemigo número uno que por entonces se había ganado: Jack "Legs" Diamond.

Los judíos no contaban únicamente con el aprecio de Luciano. Bugsy había trabajado con Capone y mantenía una gran amistad con el más recordado de los mafiosos, luego de que "Caracortada" -como era conocido Al Capone por su cicatriz- recibió su ayuda en su juventud para evadir la justicia, logrando emigrar hacia el Oeste, dejando New York y operando desde Chicago, donde alojaba además una gran comunidad judía ligada a los negocios sucios y los hechos de sangre. Capone, ahora convertido en uno de los mayores de los capos y formando parte de una poderosa banda de criminales, le devolvió el favor a los judíos dándoles su protección y cruzando algunos negocios con ellos. Esta condescendencia irritó a otros mafiosos que despreciaban la presencia y hasta los modales de los judíos en sus círculos, llamándolos despectivamente como los "hebes". Estre los más reacios estaban "Mustache" Pete y "Big" Jim Colosimo, este último jefe del mayor sindicato en Chicago, del que Capone era su brazo derecho.
La retiscencia de Colosimo a la presencia de judíos en sus negocios terminó trágicamente. Luciano y los miebros del "Bugs & Meyer Mob" contrataron un asesino a sueldo llamado Frankie Yale para desparramar los sesos del capo mafioso con un tiro. Al quedar el sindicato acéfalo, Al Capone y Johnny Torrio tomaron el control de la mayor alianza criminal de los Estados Unidos e iniciaron una nueva etapa en el reinado de terror que identificó la gestión de "Caracortada". Cuando algunas expresiones antisemíticas culpan a los judíos de haber instalado a Capone en el control de los negocios negros norteamericanos, así como de haber alimentado la totalidad de la existencia de la mafia, en realidad no exageran. ¿Hasta qué punto el "Bugs & Meyer Mob" operaba únicamente por la tentación del dinero fácil y no por los lineamientos de un plan conspiracional diabólico, como es el que todos conocemos de la Sinagoga de Satanás?
Las peleas de mafiosos no continuaron sólo allí. "El Jefe" Masseria llegó a profundos desencuentros con el anciano patriarca fundador de la mafia americana, Sal Maranzano, al punto de que en poco tiempo se habían vuelto archienemigos. Como hemos dicho, Masseria era uno de los miembros del equipo de Luciano a pesar de la amistad de éste con Lansky y los demás judíos que habían metido sus narices en los negocios de "El Jefe". Sin embargo, Luciano, siempre ambicioso y desalmado, aceptó un acuerdo con Maranzano para destruir a Masseria y llegar a convertirse en el lugarteniente de sindicato criminal en New York, colocando así a los judíos como el personal más importate de la organización. El día 15 de Abril de 1931, luego de casi dos años de guerra gangsteril, Luciano comía y jugaba póker con Masseria y sus hombres en un caro restarurante de Coney Island. En un momento, Luciano se colocó de pie con la excusa de ir al baño. Cuando cerró la puerta del mismo, un grupo de pistoleros entró al local, acribilló a todos los seres vivos allí presentes, dando muerte entre ellos a Joe Masseria. Los asesinos eran Vito Genovese, Albert Anastasia y Joe Adonis, al mando del propio Beni Siegel, todos integrantes del ala sanguinaria del sindicato, llamada "Murder, Inc."; en el vehículo esperaba Ciro Terranova, tan nervioso que casi hace fracasar el plan. Se consagraba así la influencia jerárquica de los miembros del "Bugs & Meyer Mob" sobre los mafiosos sicilianos de New York y se ponía fin al reinado de Masseria. La leyenda dice que los policías encontraron en las manos del cadáver de Masseria un afortunado póker de ases con el que pretendía ganar la partida de naipes que nunca concluyó.
Sin embargo, los problemas de los judíos llegarían tan violentamente como el poder. Dutsch Schultz comenzó a tener sus propios desencuentros con la sobreexpósición que le daba la fama de los líderes del "Bugs & Meyer Mob", grupo con el que había reducido su contacto luego de ser excluido de las labores del sindicato en New York tras la muerte de Masseria, mas no así su amistad. Schultz era un cañonero, vividor y participaba de las más sucias expresiones del hampa en los barrios bajos, de modo que sus negocios eran conocidos y fue sólo cosa de tiempo para que cayera su nombre en el interés de la justicia. Por el éxito de sus negocios y tabernas clandestinas mantenidas con su amigo Joey Noe, era llamado el "Rey de la Cerveza" en el Bronx, además de arrastar un currículum de negocios sucios no sólo con Luciano, sino también con el despreciable capo Diamond y su banda, ahora enemistados con Schultz, así como con los judíos "Bo" y George Weinberg. Además, sus actos de crueldad extrema hacían leyenda, como cuando en una disputa con los hermanos Rock, a uno de ellos llamado Joe lo haría colgar atravezándole los pulgares en un gancho de carne, para luego vendarle los ojos con una gasa infectada con una descarga de pus de un enfermo de gonorrea, pidiendo un rescate a su familia. Joe quedó ciego por el resto de su vida a causa del contacto con la infección.
En ese ambiente de corrupción extrema, habían surgido intrépidos justicieros, como sería más tarde el caso del famoso Eliot Ness y su grupo de detectives de "Los Intocables". Por el estilo, estaba Tom Dewey, un ambicioso fiscal que creyó identificar en Schultz a uno de los más peligrosos e infames criminales de la mafia neoyorkina; lo atrapó judicialmente en 1934, por evasión de impuestos y se propuso dejarlo tras la rejas. Schultz encontró apoyo de otro de los judíos más conocidos del ambiente local: Bo Weinberg, el mismo que había ayudado a la estructuración del sindicato criminal, y que fue convencido por los capos judíos de New York de incorporar al fujitivo en el grupo para proporcionarle asistencia de todo tipo. El jurado completamente comprado salvó de la hoguera a Schultz, pero le dejó endeudado hasta el cuello con los impuestos y con el propio Weinberg. Y en otro muy judío agradecimiento al favor concedido, clamó por la ayuda de Bugsy Siegel para zafarse de tan molesto endeudamiento, a sabiendas de que este otro mafioso tenía su mismo carácter y la capacidad asesina que él no podía usar, dado que su escape de la justicia estaba ún fresco. Conclusión: Weinberg es invitado a una cena, en el camino es apuñalado reiteradas veces dentro de su vehículo y arrojado al East River con el estómago abierto, práctica frecuente entre los mafiosos para que los cadáveres no salgan a flote. La tarea la realizó Bugsy personalmente, a pesar de que Weinberg había sido su amigo desde la infancia.
La violencia entre judíos continuarían cuando Waxey Gordon, por su parte, comenzó a planear una venganza contra el "Bugs & Meyer Mob" desde la cárcel. Su brazo derecho era un judío llamado Charly "Chink" Sherman, y formaba parte de los judíos mafiosos que veían con envidia el poder acumulado por los hombres de Lansky bajo la protección de Luciano. Hizo contratar a los hermanos Andy y Louis Fabrazzo, para colocar una bomba en el lugar de reuniones del "Bugs & Meyer Mob". La bomba a penas causó algún daño en Bugsy y los dos asesinos fueron atrapados por los judíos: Louis fue ultimado a tiros y Andy apareció poco después muerto dentro de una saco en New Jersey.
El hecho indignó a Tony Fabrazzo, el tercer hermano, quien al saber de las muertes inició una campaña para denunciar al "Bugs & Meyer Mob" aportando información a las autoridades. Craso error, porque Tony terminó asesinado por Bugsy (y otros dos hombres) luego de que este último consiguiera escapar de su cama en el hospital, especialmente para cometer el crimen y luego volver. Sin embargo, parece ser que fue advertido por algunos testigos y debió marcharse a toda prisa un par de días después, sacado súbitamente por los demás gángsters. Había sido una de sus jugadas menos acertadas, tentando cada vez más al fiscal Dewey a pasar de la presecución de Schultz directamente a la Lansky y los demás líderes del "Bugs & Meyer Mob". Esta falta de talento intelectual de Bugsy, además, lo había ido colocando cada vez más lejos de los verdaderos soberanos del grupo, haciendo que Bugsy sólo estuviese a las órdenes de Lansky. Sin embargo, la fuerte unión entre Bugsy y Lansky le permitió al salvaje pistolero seguir viviendo a pesar de ser un claro problema para la estabilidad de la organización judía; inclusive le delegó el mando del "Bugs & Meyer Mob" al salir de la ciudad para escapar del acoso judicial, unos cuatro años más tarde.
A fines de los años '30, aparece en el juego de los mafiosos el gángster llamado Anthony "Dracna" Rizzoti, otro de los amigotes de Luciano que no veía con buenos ojos la excesiva presencia en los negocios de un judío violento como Bugsy, el que, con su mujer y sus dos hijas, se había traladado a una extraordinariamente lujosa mansión de Hollywood. Con apoyo de uno de sus amigos de la infacia en el barrio del Williamsburg, el cineasta George Raft, Bugsy comenzó a introducir a los mafiosos y a los judíos en un nuevo y lucrativo rubro de negocios que el crímen organizado había pasado por alto: la cinematografía. Con ello, los judíos comienzan a tomar el control de la industrial fílmica llegando al poder y la influencia que tienen en nuestros días, además de comenzar a involucrarse con el glamour del ambiente de las estrellas de entonces. El mismo Bugsy llegó a tener una tórrida aventura con la actriz francesa Ketti Gallian y luego con Jean Harlow, la ex-novia de Schultz, que llegó a él recomendada por Longy Zwillman. Un Roman Polaski, un Mel Brooks, un Woody Allen o un Steven Spielberg, le deben su carrera en gran parte al favor hecho por este asesino en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial.
Los mafiosos tampoco quedaron fuera de la propaganda antialemana de aquellos años. Solían aportar dinero a las campañas y hasta organizaron golpizas contra los grupos pro-nazistas y K.K.K. que habían en Estados Unidos, especialmente bajo la dirección de Zwillman. Es muy probable que el famoso comediante pro-bolchevique Charles Chaplin, haya recibido parte del financiamiento para sus películas de parte de estos personajes, lo que explicaría sus controvertidas decisiones posteriores, como la de fundar su propia compañía de capitales judíos United Artists para competir con la Paramount y la de rodar el film "El Gran Dictador" en una abierta provocación a Hitler y a la Alemania Nazi. También aportaban enormes sumas para favorecer la inmigración a América y para el anticipo de lo que más tarde serían las guerras provocadas por los judíos en Palestina.
Dracna tomó parte de los negocios tradicionales mientras Bugsy se entretenía en las candilejas de Hollywood, ayudado en el nuevo negocio por Moey Sedway. El primer logro de Bugsy fue conseguir financiamiento (siempre con sus métodos oscuros) para que Raft rodara una película basada en un libro escrito por el propio Lansky y su congénere Lepke Buchalter, que también estaba en la mira de Dewey, ya que había fundado el grupo criminal judío "Murder, Inc." donde militaba Bugsy a sus órdenes. Desde ese momento, numerosos judíos del ambiente criminal comenzarían a relacionar sus proyectos con el "Bugs & Meyer Mob" (para bien o para mal) como Mendy Weiss, Allie "Tick Tock" Tannenbaum, Harry "Big Greenie" Greenberg y Abe Bernstein, entre otros. Como es habitual, estos roces terminaron en una nueva guerra interna, especialmente contra Greenberg, escondido consecutivamente en Corey Island, Detroy y varias otras ciudades. Bugsy, esta vez ayudado por su cuñado Whitey Cracovia y por los judíos Sholem Bernstein y Zwillman, entre otros, fua asignado por Buchalter para una violenta represalia contra Greenberg, a la sazón en Los Ángeles, que lo colocaría como uno de los líderes del "Murder, Inc." y bajo el control de toda la actividad de California. A pesar de que Berstein abandonó el plan por sus diferencias con Bugsy (lo que era toda una traición bajo las normas del sindicato), el Greenberg fue emboscado en su vehículo y asesinado a tiros de un modo que también se ha vuelto antológico entre los mafiosos.
Al estallar la guerra, los mafiosos pudieron dar un leve respiro. La atención estaba puesta en Europa mientras ellos compartían sus negocios negros con fachadas de actividades completamente lícitas. A principios de los '40, el mafioso James Ragan fue ultimado en Chicago, al parecer por una orden de Bugsy. Sus últimas palabras son un acertijo que, hasta nuestros días, permanece sin solución: "Dracna es el Capone de California". Esta muerte permitió que otro judío ascendiera hasta llegar a ser lugarteniente de Dracna Rizzoti: Mickey Cohen. Con ello, el control y la influencia de los judíos en la mafia norteamericana era sobrecogedor.
Sin embargo, y a pesar del aprecio de Dracna y Cohen por los miembros del "Bugs & Meyer Mob", la personalidad indómita de Bugsy les trajo serios problemas al negarse a tomar el negocio de los suministros de los llamados "servicios de cables" que proporcionaban la información de las apuestas en las carreras hípicas de Las Vegas. Esta rebeldía de Bugsy rayó en lo que un mafioso consideraría una ofensa incalificable, de las que sólo se lavan con sangre.
Ya cerca del final de la Segunda Guerra, durante la ocupación de Italia por los norteamericanos, se hacía urgente entrar a Sicilia, donde la exaltada población tenía mayor lealtad a sus líderes mafiosos que hacían leyenda en norteamérica que a los "salvadores" de occidente. La judería americana tuvo, entonces, una genial idea: pactar una tregua con el vedadero Rey de Sicilia en términos prácticos, para poder tomarla pacíficamente. Se trataba de Luciano. Las tropas aliadas penetraron así a Sicilia. Lo único que necesitaron fue coser una gran "L" en sus banderas, letra que identificaba las iniciales del legendario criminal. A cambio, Luciano recibió la autorización para controlar todo el negocio del narcotráfico en América e incluso parte de Europa. Esto fue un progreso asombroso para el "Bugs & Meyer Mob", con negocios cada vez más amplios y rentables.
Bugsy había experimentado en su paso por el cine, la satisfacción de hacer dinero fácil a cambio de entretención lícita. Así, veía en Las Vegas una oportunidad maravillosa para fomentar el negocio de los pasatiempos que tanto le atraían: los juegos de azar. Adquiriendo un rancho y comenzando a fomentar la creación de casinos y salas de juego, entre 1945 y 1946 configuró de la nada el aspecto que hoy ofrece esta ciudad consagrada al juego y a la ambición. Su primer proyecto fue la instalación del Casino "Flamingo". Su concepto fue una verdadera revolución entre los judíos de Estados Unidos, quienes invertirían más tarde en la creación de Las Vegas haciéndola crecer con velocidad de vértigo. La prostitución, los hoteles y los centros de entretención más audaz llegaron después, casi sin esfuerzo.
Lansky y Luciano colaboraron activamente con el proyecto, a pesar de que en un inicio sólo generaba deudas y más deudas. Sin embargo, poco después en una conferencia ofrecida en La Habana, Cuba, Lansky informó nerviosamente ante Frank Costello, Vito Genovese, Joey Adonis y Charly Luciano que Butsy estaba destinando fuertes sumas de dinero a los bancos suizos, tomados del plan inversionista con los aportes de los demás miembros del sindicato. Como buen mafioso judío, Lansky no toleró que hubieran tocado su amado dinero y propuso deshacerse de su amigo de la infancia, como medida de escarmiento. Sometió a votación la idea entre todos los miembros del sindicato, siendo aprobada por unanimidad. Charlie Fischetti fue el asignado para la ejecución, pero al último instante, se decidió esperar que fuera fundado el casino "Flamingo", de Bugsy, con la esperanza de que las entradas iniciales motivaran al pistolero a admitir su infamia y pagar el dinero tomado. El "Flamingo" iba a ser abierto cerca de la Navidad de 1946.
Lansky ya hacía funcionar casinos en varias partes de los Estados Unidos y del extranjero, por lo que conocía la rentabilidad del negocio. Judíos como Maurice Rosen y Gus Greenbaum administraban parte de estos centros y operaban directamente con los capos mafiosos.
Finalmente, la noche inaugural llegaron al centro de juegos varios representantes del glamour de aquellos años: Clark Gable, Lana Turner, Joan Crawford, Anne Jeffreys, César Romero, entre otros. Sólo unos pocos conocían el secreto que podía sepultar para siempre al "Bugs & Meyer Mob", aquella tensa noche para unos, y entretenida jornada para otros. Para desgracia de los gángsters, la cantidad de visitantes no fue la esperada, las entradas de dinero estuvieron muy por debajo de lo requerido y hasta una intensa lluvia cayó aquella noche espantando a los pocos turistas. Más sereno, Lansky, entonces viviendo alternadamente entre Miami y La Habana, informó a los mafiosos en Cuba del fracaso de la noche inaugural del casino; pero esta vez intentó salvarle el pellejo a su amigo y poder detener la caída al vacío del "Bugs & Meyer Mob". Unos muñequeos judiciales de los abogados del sindicato y del propio asesor de Bugsy, el abogado judío Lou Weiner, permitirían detener las deudas del proyecto y así se indultó a Bugsy.
Lansky y Luciano apoyaron a Bugsy y a su proyecto. Doc Stacher y Zwillman también colaboraron de alguna manera; el último llegó a tener cuatro palacios en Las Vegas. Continuaban creyendo en la rentabilidad de Las Vegas, aún cuando los fracasos eran evidentes. Sin embargo, con la reapertura del "Flamingo" en Marzo de 1947, el deseado dinero comenzó a llegar y la estabilidad de los mafiosos judíos volvía a respirar. Bugsy, ahora más relajado y con su mujer legítima e hijas escondidas en Los Ángeles, llamó en Junio a París a su amante de entonces, Virginia Hill, para que se fuera con él por una temporada. Ella tendría un incidente con una de las funcionarias del "Flamingo", por lo que se fue indignada otra vez fuera del país. Sería la última vez que se vieron.
Bugsy ignoraba que tendría, unas horas más tarde, un final digno de la vida violenta y salvaje que llevó. Estando en East Cost acompañado del mafioso Alan Smiley y del hermano de Virginia, Chick Hill, y Jerry Mason, la muerte le llegó con todo su peso. Una ráfaga de ametralladora destrozó los ventanales del departamento y el cuerpo de Benjamin "Bugsy" Siegel, el temido mafioso que fundara el "Bugs & Meyer Mob" y Las Vegas, recibió una lluvia de plomo que lo dejó destruído e irreconocible. Se cerraba así un capítulo de la mafia judía norteamericana, y terminaba la vida de uno de los hombres más odiados de América... Sólo cinco personas fueron a su funeral. En él no estuvieron no Lansky, ni Virginia Hill, ni Luciano.
Nadie sabe con certeza quién los mató. Algunos sotienen que habrían sido Rosen y Greenbaum, los mismos que trabajaban para los casinos de Lansky en New York, Miami y La Habana, con el objetivo de tomar el control del sindicato. Otros dicen que podrían haber sido los demás interesados en el crecimiento de Las Vegas (entre los que figuran varios judíos) ya que la pésima fama de Bugsy les impedía encontrar financiamiento. También se señala a los empresarios judíos Willie Alderman y los hermanos Davie y Chickie Berman, quienes tenían negocios parecidos en Minneapolis. Un grupo no menos importante coloca incluso a Lansky entre los sospechosos.
La muerte y la justicia fue tocando uno a uno a los demás judíos de los círculos gangsteriles.
Tras años de persecución, acoso judicial y un poder casi sobrenatural para salir de los problemas, Lepke Buchalter finalmente fue atrapado, juzgado y enviado a la silla eléctrica por Burton Turkus, del Brooklyn D.A. Sus crímenes llegaron a pesar más que todo su poder y toda la corrupción que fue capaz de mover. El aristocrático Nicky Arnstein también fue procesado y, luego de dos juicios, llevado a una fría prisión en Leavenworth, terminando su carrera de muerte y dinero en condiciones de vida a las que nunca estuvo acostubrado, a diferencia de los demás judíos del sindicato.
Zwillman continuó sus negocios en Las Vegas y aportó parte de su fortuna (como lo hicieron otros mafiosos) al movimiento Menachem Begin's Irgun durante la Guerra de "Liberación" de Israel de 1948. Los judíos le están tan agradecidos que su cuerpo, aparecido colgando de una viga de su sótano el 26 de Febrero de 1959 (aún se discute si fue o no suicidio), fue sepultado a sus 56 años en una tumba con características de altar en el Templo B'nai Abraham Memorial Park , en Union, donde fue venerado por largo tiempo.
Dutsch Schultz tuvo mejor suerte y siguió siendo "El Rey de la Cerveza". Sin embargo, una enemistad con Diamond comenzó a hacerse clara y cada vez más manifiesta: el 15 de Octubre de 1928 su socio Joey Noe había sido acribillado con tanta furia que los proyectiles le atravezaron hasta el chaleco antibala, muriendo luego de una larga y dolorosa agonía. Sin embargo, al morir Diamond tres años después, Schultz salvó de correr el mismo trágico destino. Varias veces la muerte le rozó la oreja, pero supo salir con vida.
George Rudnick murió asesinado con un picahielos, y Puggy Feinstein fue encontrado estrangulado y quemado. Ambos fueron asesinados por un brutal asesino a sueldo llamado Pittsburgh Phil, quien, a su vez, también fue llevado a la silla eléctrica por Turkus. Phil era un amigo personal de Bugssy Goldstein, otro de los miembros del hampa judía, y estaba conectado al grupo "Murder, Inc." de Bugsy Siegel, Anastasia, Adonis y Reles, quizás los asesinos más despidados del todo el sindicato. A su paso, "Murder, Inc." había dejado las secuelas de más de mil matanzas a sangre fría, que incluían frecuentemente métodos creativos de uso de picahielos (su distintivo era una perforación detrás de la oreja), cuchillos y navajas, con cremación de cadáveres, desangramientos, aplicaciones de cal viva y hasta entierros de hombres vivos.
Es curioso que, a pesar del tabú que han sido los recuerdos de las historias de mafiosos judíos, dado que cuestionan abiertamente su papel de "aportadores de progreso" con que suelen disfrazarse, los propios representantes del Pueblo Elegido se han permitido articular -de cuando en cuando- gruesos tratados sobre estos personajes de la mafia, en donde casi manifiestan su admiración y orgullo por el hecho de que los nombres de criminales judíos ocupen un lugar en los años de los gángsters americanos. Tal es el caso del libro "Mogul of the Mob", escrito por el periodista israelí Uri Dan luego de entrevistar a Meyer Lansky, y que parece ser todo un tributo y una apología a este asesino mafioso y sus secuaces.
Un caso particular es, sin embargo, el libro "Tough Jews, Fathers, Sons and Gangsters" (Simon and Schuster, 1998, New York), de un joven escritor judío de New York llamado Rich Cohen, quien se arroga el trabajo de describir los actos de estos asesinos y violadores de la era de los gángsters, señalando que los propios judíos inventaron el crimen organizado y cllevaron el narcotráfico hasta América. Cohen, con un valor notable y casi un sentimiento de culpa, admite que fueron los judíos los que en Estados Unidos conviertieron negocios ilícitos en actividades comunes del mundo financiero, además de llevar la prostitución, el contrabando y la extorsión hasta esas tierras. Señala también que muchos de estos mafiosos eran considerados como "buenos judíos" por asistir regularmente a las sinagogas, por ayudar a los judíos europeos durante la Segunda Guerra y por hacer frecuentes actos de humanitarismo (como los que suelen repetir hoy en día). Sus antecendentes ponen en tela de juicio el mito de las "contribuciones" del judaísmo en el gran país del Norte, permitiéndose incluso comparar la crueldad y la fiereza en la forma de actuar de estos mafiosos con la de los comandos israelitas en el rescate de los judíos secuestrados en Entebbe, Uganda, en 1976. Demás está decir que una ola de críticas han caído sobre Cohen desde la propia comunidad de sus congéneres.
El periodista judío Rich Cohen ha sido uno de los pocos en cuestionar los complacientes mitos pro-judíos e indagar en la verdadera historia de la presencia de su propio pueblo en los Estados Unidos, sacando a la luz su terrorífica relación con la mafia de entre los años '20 al '60.
A pesar de las revelaciones de Cohen, la mayoría de los escritores judíos prefieren continuar con la narración nostáligica y romántica de los hechos de sangre de este grupo de hampones y asesinos, destacando a todo color sus infancias pobres y traumáticas y justificando más tarde sus actos criminales como una consecuencia de sus difíciles años de infancia. Es como si su relación de judíos fuese una cofradía fraternal y poética que permite convertir en héroes a otro grupo de criminales judíos de la peor clase.

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