miércoles, 17 de febrero de 2010

Cuatro siglos de infamia


Las obras de Howard Zinn deben interesarle a todos los pueblos del mundo porque tratan no sólo de la historia de un país, sino de un imperio que le ha causado muchas desgracias a la humanidad.
Carlos Rivero Collado

1-. Los héroes de la historia

Los fanáticos del imperio afirman que condenar al gobierno de Estados Unidos perjudica a Estados Unidos, o sea al pueblo estadounidense. Nada más absurdo. Quienes dañan, y en grande, al pueblo de Estados Unidos son quienes justifican los crímenes que ha perpetrado su gobierno desde la fundación de esta república imperial, en 1783, y aun desde antes, porque el imperio estadounidense es anterior a Estados Unidos, ya que nació como subimperio, en 1763, al concluir la Guerra de los Siete Años, y como imperio veinte años después, pues poseía más de un millón de kilómetros cuadrados de tierras que no eran parte del país original, sino que habían sido ocupadas en aquella guerra imperial.

El mérito de Howard Zinn, y de otros escritores antes de él, fue que hicieron la historia real de este país, muy distinta a la que habían escrito los historiadores al servicio de las clases dominantes, probando que el pueblo de Estados Unidos no es cómplice, sino víctima, de su imperio, o sea de los jefes políticos, militares y económicos que fundaron el imperio y lo han mantenido, a sangre y fuego, por más de dos siglos, brutal empresa que le ha costado mucha sangre al pueblo de este país y a muchos otros pueblos del mundo.

Otros escritores expusieron antes de Zinn los crímenes de un imperio que se fue gestando, poco a poco, desde la llegada de los primeros colonos ingleses a Jamestown, en 1609, hasta la actualidad, entre ellos, Gary B. Nash, J. Saunders Redding, Alfred F. Young, Eleanor Flexner, WEB Du Bois, Emerson Fite, Justin Smith, Robert Beisner, Upton Sinclair, John Steinbeck y otros, algunos de los cuales son mencionados en la obra esencial de Zinn.

Fue la lectura de esos libros y su experiencia personal como hijo de obreros inmigrantes, estudiante pobre, obrero él mismo en los muelles de Nueva York, piloto de guerra en el gran conflicto europeo, profesor de una universidad sureña en los años de intenso racismo y grandes batallas raciales, y la sangrienta agresión imperialista al pueblo vietnamita, lo que sensibilizó en grado sumo a Howard Zinn, convirtiéndolo en un defensor vitalicio del pueblo, los obreros, los campesinos, los intelectuales sensibles --tan odiados por la insolente escoria del capitalismo--, los estudiantes pobres, la mujer preterida, las minorías raciales, los inmigrantes, las personas de diversas orientaciones sexuales y otras clases perjudicadas por quienes dirigen el complejo militar-industrial, o sea el imperio.

Debo mencionar, además, como parte de la síntesis biográfica que expuse en el artículo anterior, que en sus valientes campañas contra las guerras, sobre todo la de Vietnam, Zinn cayó preso varias veces, y, además, se enfrentó al régimen sionista de Israel, o sea fue uno de los millones de judíos honorables que se han opuesto al sionismo, de la misma forma en que decenas de millones de estadounidenses se oponen a su imperio, o sea a su enemigo principal.

Otros escritores, como los mencionados anteriormente, enseñaron la historia real, no la que narran los plumíferos del imperio, pero no fue hasta la obra de Zinn que grandes sectores del pueblo se interesaron en el pasado, tan lleno de sangre, del imperio.

La razón de ese triunfo popular de su obra no sólo fue porque dijo la verdad, ya que otros lo habían hecho antes que él, sino porque no escribió sobre algunas etapas importantes de la historia sino sobre toda la historia y lo hizo en forma sencilla, fluida, inextricada, fácil de entender por todo el pueblo, no sólo por los intelectuales.

En este país la clase intelectual es muy escasa, por lo que fracasan las obras que sólo puedan ser entendidas por ella.

El objetivo de un escritor no debe ser el de sentirse enteramente complacido, y feliz, cuando se lee a sí mismo, o cuando le puede agradar a otros escritores, sino cuando puede lograr que lo lea el mayor número de personas. Para eso hay que escribir, sobre todo en este país, con sencillez. Ese fue el secreto de Zinn.

Los críticos que lo acusan de ser un escritor superficial no se dan cuenta que lo hizo a propósito para que su obra llegara a todo el pueblo.

Estudiar, más que leer, “La otra historia de Estados Unidos”, es conocer la historia real de este país. En contra de los falsos libros de los voceros-mercenarios del capitalismo imperial, Zinn y otros historiadores presentaron los suyos, llenos de verdades.

Ellos fueron los héroes de la historia, no los que la historia reconoce como héroes sólo porque fueron grandes asesinos.

2-. El hoy de un idéntico ayer

Para entender la actual hiperagresividad del imperio en el mundo hay que conocer su historia, inmensamente agresiva. Lo que el imperio hace ahora en Iraq, Afganistán y Pakistán es lo mismo de siempre.

Esa misma arrogancia criminal es la que mantiene frente a la gran mayoría del mundo musulmán, formado por unos 1,500 millones de seres humanos, o sea casi la cuarta parte de la humanidad, apoyando los crímenes del sionismo en Palestina, dirigido sólo por una parte de la nación israelita de siete millones y medio de habitantes.

Es la misma que mantiene frente al pueblo cubano, al que le ha impuesto el más largo, cobarde y criminal bloqueo económico de la historia. La que le niega séguro médico a la sexta parte de su población. La que no le da a los acusados de delitos criminales una defensa apropiada, mientras los grandes bandidos de las finanzas, la industria y el comercio tienen absoluta impunidad, y hasta un violador de la ley de impuestos es hoy el Secretario del Tesoro, o sea el jefe de los impuestos.

Es la misma actitud criminal que permite que más de dos millones de seres humanos duerman en la calle y que aun más millones vivan en lugares miserables. La misma que se ha enfrentado al resto de los países en la actual crisis ecológica que amenaza con destruir la vida animal y vegetal en nuestro planeta.

La propia actitud insolente que mantiene contra los genuinos líderes de América Latina, como Fidel, Raúl, Daniel, Chávez, Evo, Correa, Zelaya, Kirchner, Colom, Preval y otros. La misma que lo hace enfrentarse a un Irán digno y valiente que reclama justicia.

¡¿Qué derecho tiene el gobierno que asesinó con bombas nucleares a más de 200,000 seres humanos, en más de un 90% civiles inocentes, para exigirle a otro país que no tenga las suyas?!

Por supuesto que ningún país del mundo debía tener armas nucleares, pero es inaceptable que el único terrorista nuclear de la historia imponga condiciones sobre esta cuestión.

Si menciono todos los crímenes pasados y presentes del imperio tendría que escribir cien artículos. Sólo aspiro a que el lector comprenda que el imperio de antaño es el mismo que el de hogaño.

3-. La otra historia de Estados Unidos

Veamos, entonces, algunos de los párrafos que escribió Howard Zinn en su obra principal, desde el comienzo de la colonia hasta mediados del Siglo XIX, sobre la masacre que se perpetró contra la población nativa, que ha vivido en este país, al menos, por 25,000 años. Los advenedizos, que han vivido aquí sólo por cuatro siglos, asesinaron, desposeyeron, discriminaron y encarcelaron en campos de concentración al pueblo que ha vivido en esta misma tierra por más de 250 siglos.

En los próximos artículos, trataré de exponer lo que Zinn escribió sobre la esclavitud en este país --la más cruel de la historia--, la falsa independencia, de la que no surgió un país libre sino un imperio liberticida; las agresiones militares –y las violaciones constitucionales— que ampliaron el territorio continental; las grandes luchas sociales en que se vieron envueltos obreros, campesinos, mujeres sin derechos, socialistas, intelectuales, sindicalistas, anarquistas y antibelicistas; las guerras mundiales; las intervenciones del imperio en muchos países del mundo; las masacres de Corea y Vietnam, la lucha por los derechos civiles; la amenaza nuclear y otros hechos.

Quien no conozca esa historia criminal no puede entender, a cabalidad, los actuales crímenes del imperio.

4-. El monstruoso genocidio de la población autóctona

Veamos lo que escribió Zinn sobre esto, incluyendo a otros autores que menciona ensu obra:

A-. “Los indígenas no le dan importancia alguna al oro. Ni compran ni venden y dependen sólo de su entorno natural para vivir. Son muy generosos con sus posesiones” (Padre Bartolomé de las Casas, sobre los indios del Caribe, que pudo haberlo dicho sobre los de este país)

B-. “¿Por qué toman por la fuerza lo que pueden obtener por la vía pacífica? ¿Por qué quieren matar a quienes los alimentamos? ¿Qué pueden ganar con la guerra? Estamos desarmados y dispuestos a darles lo que pidan si vienen en son de amistad”. (Mensaje del cacique Powhatan al gobernador John Smith, Jamestown, 1609)

C-. “Los que escaparon al fuego fueron muertos a espada, algunos murieron a hachazos. Verlos freír en la sartén resultó un terrible espectáculo. Detrás de esa inmensa masacre siempre estuvo el principio y el acicate de la propiedad privada. A esto se vio reducido la masacre de pueblos enteros”. (W. Bradford: History of the Plymouth Plantation)

D-. “La tierra era común y la caza también. Los mayores eran respetados. Había igualdad de sexos. Antes de la llegada de los europeos, en los bosques del nordeste no había leyes, ordenanzas, policías, jueces ni prisiones, nada de la autoritaria sociedad europea. Mantenían un estricto sentido del bien y el mal. Se deshonraba y se condenaba al ostracismo al que robaba alimentos” (Gary B. Nash: Red, White and Blue)

E-. “El indio era muy sensible a su entorno natural. Vivía al aire libre. Conocía cada marisma, claro del bosque, pico de montaña, manantial, cañón. No entendía la propiedad privada de la tierra ni veía que fuese más racional que la propiedad del aire, pero quería a la tierra con una emoción más honda que cualquier propietario. Se sentía parte de ella como las rocas y los animales. Su patria era tierra sagrada. Era el santuario natural de su religión” (Dale Van Every: The Disinherited)

(Nota al margen: las matanzas prosiguieron a lo largo de todo el período colonial hasta llegar casi al final de aquella era, con la Guerra de los Siete Años en que Francia perdió Canadá y las tierras que van del Mississippi a las Appalachias. Por la Proclamación Real de 1763, un generoso acuerdo que la corona británica hizo con la población nativa de este país al concluir esa guerra, y como consecuencia de la gran rebelión del cacique Pontiac, Londres se comprometió a respetar los derechos de la población nativa sobre las tierras al oeste de las Appalachias. Los llamados Padres Fundadores (Founding Fathers) denunciaron ese acuerdo dando a entender que la guerra contra la población nativa después de la independencia iba a ser mucho más sangrienta que durante la colonia. Eso se vio por primera vez, aunque Zinn no lo menciona en su obra, con la masacre de cientos de mujeres y niños iroquíes, en el noroeste de Nueva York, perpetrada, en 1779, por los generales independentistas John Sullivan y James Clinton, como represalia contra los jefes iroquíes que favorecían a Inglaterra)

F-. “Los indios se unieron bajo la dirección de Pontiac, que fue la única rebelión india triunfante en Norteamérica, pues llevó al monarca británico a reconocer los derechos de la población nativa sobre todo el centro y el oeste del país. (Contrario al espíritu de la Proclama y al deseo del monarca británico), el comandante de Fort Pitts, cumpliendo órdenes del general Jeffrey Armherst, dio mantas contaminadas con viruelas a los delegados de Pontiac a la conferencia de paz. Hubo una epidemia y decenas murieron” (Nota: Armherst fue el pionero del terrorismo biológico)

G-. “Al indio, que era extraño e innecesario, se le trató en forma bestial. Los “libertadores” denunciaron la Proclama de 1763 y comenzaron a extenderse más allá de las Appalachias para sembrar algodón en el sur y granos en el norte, para la expansión de sus habitantes ... y para afianzar el imperio que ya había nacido en 1763. Las muertes y los sufrimientos que esta política imperialista trajo son incalculables”.

H-. “Jefferson fue el primero que estimuló a los colonos para que invadieran las tierras indias. Había 700,000 colonos blancos en lo que había sido la Nueva Francia, pronto serían muchos más. Jefferson dijoque los indios Creeks y Cherokee debían ser expulsados de sus tierras. Lo que había detrás eran los intereses de la expansión capitalista de la cual todos los presidentes no han sido más que monigotes. Los especuladores ricos, entre ellos George Washington y Patrick Henry, habían comprado grandes latifundios, como después lo hizo Andrew Jackson en Tennessee. Jackson fue un especulador de bienes raíces, comerciante, negrero y el peor enemigo de los indios”.

I-. “El Indian Removal Act –Acta de Remoción de los Indios—fue la legislación del Congreso, acatando el Mensaje del presidenteAndrew Jackson en 1829, aprobada en 1830, por la que se logró la remoción voluntaria, presionada o violenta de más de 100,000 indios hacia la orilla oeste del Mississippi. En 1832 comenzó esa larga marcha a pie o con caballos y carretones. Hubo decenas de miles de muertos (Trail of Tears o Sendero de Lágrimas)

J-. “El factor esencial de la expulsión de los indios de las tierras en que habían vivido por miles de años fue la extrema codicia del norteamericano. Los indios murieron o fueron desplazados, los ricos tuvieron más dinero y los políticos más poder”.

K-. “Los Creeks abandonaron cinco millones de acres para que les dieran a título de propiedad dos millones a acres, pero los engañaron. Entraron a sus tierras abandonadas especuladores, saqueadores, vendedores de whiskey y matones, lo cual empujó a los Creeks hacia la selva y el bosque. El gobierno les prometió tierras en el oeste, pero los Creeks se negaron a marchar porque temían morir en el trayecto. En 1836 se envío a un ejército de o­nce mil soldados contra ellos y tuvieron que rendirse. Comenzó la marcha hacia el oeste, iban en grupos de dos o tres mil. No tuvieron compensación por las tierras que habían perdido.Hubo hambre y enfermedades en el trayecto. Falta de mantas, de ropa, de médicos y medicinas. Otro grupo de Creeks fue llevado a la Bahía de Mobile en la que murieron por miles, de hambre y enfermedades”.

L-. “En 1834, setecientos Cherokees decidieron irse al oeste. 81 murieron durante el viaje, entre ellos 45 niños, la mayoría de sarampión y cólera. De los otros 600, la mitad murió de cólera al llegar al Mississippi.

M-. “Entonces los blancos de Georgia redoblaron sus ataques contra los Cherokees para que se fueran todos. Emerson (Nota: el filósofo Ralph Waldo Emerson, a quien se le consideró Padre de la Declaración de Independencia Intelectual) le escribió una carta al presidente Van Buren, en 1838, en la que le decía: “El cargo que usted ocupa caerá en el descrédito más profundo si aprueba ese instrumento de la perfidia y el nombre de esta nación será la peste del mundo”. El primero de octubre de 1838 salió el primer grupo de Cherokees. Empezaron a morir de enfermedades, sed, calor, frío. Había 645 carros y gente que marchaba a pie. Llegaron al Mississippi con las aguas cubiertas de hielo. Hubo miles de muertos, muchos de ellos habían muerto varios días antes en los carruajes. Van Buren dijo, entonces, al Congreso: “Me produce un placer muy sincero informar al Congreso que la mudanza de los indios Cherokees a sus nuevos hogares del oeste ha sido un éxito absoluto”.

5-. Un análisis posterior, al margen de la obra de Zinn

En su libro, Howard Zinn deja el drama de la población nativa hacia 1850 y se dedica a analizar muchas otras cuestiones históricas, sobre todo lo referente al desarrollo del capitalismo industrial y las grandes luchas sociales. Pero la guerra contra el indio prosiguió después de las consecuencias directas del Acta de Remoción ya que no sólo fueron empujados hacia el oeste del Mississippi, sino que, además, les quitaron sus tierras del oeste y los convirtieron en parias de la tierra en la que habían vivido por más de 25 milenios.

Hubo una gran resistencia armada desde 1860 hasta 1890 –unas veinte batallas más o menos importantes-- y algunas tribus obtuvieron resonantes victorias, como la de LittleBighorn, en 1876, pero sufrieron grandes derrotas como las de Sand Creek, en 1864, yWounded Knee, en 1890. En ambas, las tropas imperiales asesinaron a sangre fría a los hijos, las esposas y los ancianos padres de los combatientes que ya habían sido vencidos. En otras batallas menores también hubo matanzas similares.

Ya a partir de 1872, el ejército imperial, por órdenes de los gobernantes de la época, había decidido exterminar a toda la población nativa si no se rendía y aceptaba vivir en campos de concentración a los que llamaron “reservaciones”.

En la obra “Indian Wars of the West” –Guerras Indias del Oeste-- escrito en 1934, se dice: “Los indios no eran seres humanos y lo único que merecían era el exterminio. Matamos a hombres, mujeres y niños indefensos en lugares como Camp Grant, Sand Creek y Wounded Knee. Le dábamos estricnina a los guerreros vencidos. Obligábamos a las mujeres, los ancianos y los niños a que salieran desnudos de sus chozas en el frío extremo de los inviernos de Montana. Y metimos a decenas de miles de ellos en campos de concentración”.

En la obra “Violence in America” (Violencia en Estados Unidos) se plantea que hubo tres etapas en las relaciones de los indios con los dos imperios, el británico y el estadounidense:

a) 1606-1830: colonización, sobre todo en el nordeste; matanzas.

b) 1830-1890 –del Indian Removal Act a Wounded Knee--; imperialismo, industrialización, expansión; era de las grandes masacres y los inmensos despojos.

c) 1890-2010: reservaciones, burocracia, falta de identidad, mala salud y educación, discriminación, aislamiento, injusticia judicial.

En la propia obra se destaca lo siguiente:

d) La Iglesia Anglicana predicaba “el exterminio de los salvajes” durante la colonia. La propia actitud adoptaron varias iglesias “cristianas” a partir de la independencia.

e) Después de 1890, el Congreso decidió vender tierras públicas, incluyendo territorios concedidos a los indios en las reservaciones, como parte de un plan para aliviar el congestionamiento de las ciudades; pero las tierras no les fueron entregadas a quienes salían de las ciudades sino a los especuladores de tierras y, después, a los grandes inversionistas de la agricultura y la industria. Cuando las tierras públicas fueron puestas a la venta, los agricultores no pudieron competir con las compañías y abandonaron la tierra.

f) En 1934 se aprobó el Indian Reorganization Act que trató de mejorar las condiciones, pero no tuvo éxito en las 400 tribus reconocidas en el país. El dilema está expresado hoy en términos económicos: un fracaso del sistema de reservación y la miseria que ha traído: alta mortalidad infantil, muchos accidentes fatales, alcoholismo y tuberculosis, y la más baja longevidad de cualquier minoría.

g) El Departamento del Interior ha alquilado a intereses privados y a grandes corporaciones, extensiones de tierras que les pertenecían a los indios, a precios por debajo de los del mercado. Para el gobierno federal, las tierras indias son tierras públicas para el servicio del país, no de los indios. Este sistema convierte a las tribus dispersas por todo el país en monopolio exclusivo del gobierno federal.

h) En 1971 se construyó el Oleoducto Trans-Alaska sin el menor respeto para los indios de Alaska cuyas tierras y derechos mineros fueron violados.

i) En el propio año, en una reservación de la nación Cheyenne, en Montana, más de la mitad de sus 433,000 acres fueron entregadas a la explotación minera.

En otras fuentes se expresa:

a) La población nativa es de más de dos millones de personas.

b) Sólo las tribus que están operando casinos de juego y otras atracciones turísticas han progresado en lo material, las demás están sobreviviendo en precarias condiciones y pertenecen al grupo étnico más pobre del país.

c) Alrededor de 400,000 de ellos viven en reservaciones. Los demás están distribuidos en todo el país y en su inmensa mayoría viven en la pobreza y muchos en extrema pobreza.

d) De acuerdo a un survey de la Administración Federal de Pequeños Negocios, sólo el 1% de los nativos posee u opera un negocio.

e) La población nativa está en lo peor de las estadísticas sociales. Tiene el más alto índice de suicidios de jóvenes en todo el país, 18.5 cada 100,000. El más alto índice de abandono escolar –drop out—en la primera y segunda enseñanza, probablemente en el mundo, el 54%. El más bajo ingreso percápita del país. Sus índices de desempleo fluctuan del 50 al 90% de acuerdo a la tribu a que pertenezcan.

f) Los profesores Joseph Kalt y Stephen Cornell dirigen el Proyecto sobre el Desarrollo Económico de la Población Autóctona de Harvard University. En un estudio reciente apuntaron que los problemas que aquejan hoy a las reservaciones son:

* Falta de acceso al capital financiero.

* Ausencia de capital humano (educación, experiencia técnica, etc.)

* Carencia de planes efectivos.

* Recursos naturales muy pobres.

* Las que tienen recursos naturales no los controlan.

*Están muy lejos de los mercados.

* Los gastos en transporte son mayores.

* La competencia exterior es mayor y las inversiones menores.

* El Buró de Asuntos Indios es inepto, corrupto e insensible.

* Los burócratas de las reservaciones son corruptos.

* La inestabilidad de las tribus evita las inversiones externas.

* Es muy escasa la experiencia empresarial.

Por supuesto que todo eso es consecuencia de la actitud criminal que los dos imperios, el de la colonia y el de la independencia, han tenido hacia la población autóctona del país, desde 1609 hasta el presente. Veinticinco mil años de vida libre, en estrecha unión con la familia, la comunidad y la Naturaleza ... y cuatro siglos de infamia