sábado, 2 de enero de 2010

Turquía-Israel: una “alianza estratégica”


Turquía fue el primer país musulmán que reconoció al Estado de Israel y el primero también en establecer relaciones diplomáticas con él. Sin embargo, más acusadamente tras el bombardeo de Gaza, dichas relaciones se encuentran deterioradas por una escalada de gestos ofensivos que las han tensado. ¿Significa esto el fin de una de las relaciones diplomáticas más estables, con altibajos, de Oriente Próximo?

La “alianza periférica”

El régimen republicano turco reconoció al Estado de Israel en 1949 y estableció relaciones diplomáticas con él en 1952. De ese modo, Turquía escenificaba su opción prioritaria por Occidente, al tiempo que daba la espalda a la antigua porción árabe del Imperio otomano, corroborando la ruptura con el pasado imperial que había comenzado con el triunfo de Atatürk. Por otra parte, las relaciones entre el sionismo y el Imperio en la época en que Palestina formaba parte de éste nunca habían sido malas, y de algún modo los otomanos habían mantenido como mínimo una neutralidad benévola durante las dos primeras aliyot [olas de inmigración judía a Israel].


Para Israel, estas relaciones tenían un interés fundamental, pues suponían una ruptura del cerco árabe. Ben Gurion, el fundador del Estado, ya había desarrollado la teoría de la “periferia estratégica”, que suponía anudar relaciones con entidades no árabes de Oriente Próximo (Turquía, Irán, maronitas libaneses, kurdos de Irak…) Uno de sus frutos fue un pacto secreto (“pacto periférico”) de 1958 entre ambos Estados. Sus términos no se conocen exactamente (incluso los signatarios niegan su existencia), pero se supone que su núcleo era el intercambio de información de seguridad y militar, así como el compromiso por parte turca de actuar de portavoz de Israel ante Estados Unidos y la OTAN.

Este pacto tuvo escasa duración, pues en torno a 1960 Ankara inició un acercamiento a la Unión Soviética y los países árabes de Oriente Próximo, hacia los que Turquía mantuvo una posición de apoyo, no muy enérgico, en su conflicto con Israel, tanto con ocasión de la nacionalización del canal de Suez y la guerra de los Seis Días como recibiendo a Yasir Arafat y autorizando la apertura de una oficina de la OLP en Ankara (1979). De hecho, desde la proclamación de la capitalidad de Jerusalén, Turquía disminuyó la actividad de su representación diplomática con Israel (1980-1985).
Con todo, no cesó la cooperación militar, sobre todo desde el golpe de Estado de 1980. Es preciso tener en cuenta que los militares turcos, que se consideran depositarios del legado de Atatürk, son los principales valedores de las relaciones con Israel, sea por razones ideológicas –Israel está firmemente anclado en Occidente– como prácticas: el israelí es el primer Ejército de la región en los planos armamentístico, de cualificación profesional y de servicios de inteligencia.

La “alianza estratégica”

Esta relación se profundizó y adquirió nuevas dimensiones a partir del colapso de la Unión Soviética (1990). Para Turquía supuso un cambio de paradigma, pues si por una parte su posición estratégica como defensora del flanco sur de la OTAN había perdido buena parte de su valor, la disolución de la URSS abría nuevos terrenos a su actuación política y económica en dirección a las repúblicas ex soviéticas de los Balcanes y, sobre todo, las turcófonas de Asia Central. Ello significaba asimismo mejorar su capacidad militar para cubrir sus propios flancos: con Grecia, con la que mantenía un antiguo contencioso aún latente a pesar de los acuerdos de buena vecindad; con Chipre, con la presencia militar en la República Turca del Norte; y con Siria, que mantenía una política de apoyo al PKK kurdo.

Parcialmente liberada de las servidumbres de la guerra fría, Turquía estaba en condiciones de ejercer de potencia regional. Israel, por su parte, tenía mucho que ganar en su alianza con Turquía: la profundidad estratégica que le daba contar con el espacio aéreo turco para entrenamiento de su aviación y como corredor hacia Siria, Irán e Irak, un excelente mercado, especialmente para su industria militar, y un proveedor de materias primas.
El instrumento de esta nueva situación fue la elevación al rango de embajadas de las representaciones diplomáticas en 1991. De ese modo, a partir de 1992 se prodigaron las visitas bilaterales de alto nivel: las de los presidentes israelíes Herzog (1992) y Weizmann (1994, 1996) y las del turco Demirel (1996, 1999), así como las de los primeros ministros Tansu Çiller (1994) y Barak (1999).
Estas visitas hablan de unas relaciones de particular densidad, que quedaron plasmadas en una catarata de acuerdos, iniciados en 1992 con un protocolo de cooperación de defensa, precedente del Acuerdo Secreto de Seguridad de 1994, y de los más amplios y decisivos Acuerdos de Cooperación y Capacitación Militares de febrero de 1996 y Acuerdo de Cooperación de Industria Militar de agosto, así como un acuerdo de libre comercio a finales del mismo año, ratificado en los primeros meses de 1997. El seguimiento de estos instrumentos se realiza a través de encuentros bimestrales.

Estos acuerdos, que contaron con el beneplácito de Estados Unidos y con la crítica de los países árabes de la región e Irán, dieron lugar a una relación de interdependencia asimétrica que colocaba a Israel en mejores condiciones, como proveedor de tecnología militar para la modernización de las fuerzas armadas turcas (1) y de seguridad avanzada para la lucha contra el PKK (es sabido que agentes del Mossad actúan en el Kurdistán), con capacidad de entrenar en el uso de ambas y con la fuerza que le da su íntima alianza con Estados Unidos, que a través de Israel ha hecho llegar armamento moderno a Turquía, superando de ese modo las limitaciones parlamentarias debidas a la mala situación de los derechos humanos en el país euroasiático.
En este sentido, son ilustrativas las declaraciones de un portavoz del Departamento de Estado de EE UU en mayo de 1997, de que era un “objetivo estratégico” de Estados Unidos que Turquía e Israel ampliaran sus relaciones políticas y su cooperación militar.
Aun siendo las más relevantes, la cooperación militar no es la única: a ella debe unirse la política, que implica un apoyo mutuo. En ese sentido, Israel y el lobby judío de Estados Unidos, por ejemplo, impidieron en todos los foros posibles una condena de Turquía por el genocidio armenio, y Turquía ha actuado de interlocutor para Israel en distintas instancias internacionales, comenzando por la OTAN y haciendo un hueco al Estado sionista en la política regional a través de la Iniciativa de Cooperación de Estambul, promovida por la OTAN para mejorar el diálogo mediterráneo, especialmente en materia de seguridad.
En el aspecto económico ha habido logros significativos: las transacciones comerciales entre ambos países han pasado de 2.000 millones de dólares en 2000 a 3.300 en 2008, el volumen más elevado de la región. Por otra parte, el capital israelí ha encontrado en Turquía una nueva tierra de promisión y, asociado al capital local, se ha embarcado en un ambicioso programa de conquista de los mercados centroasiáticos, con especial hincapié en el campo de la energía. Turquía es asimismo el destino predilecto del turismo israelí, con 700.000 visitas anuales.

Dos aspectos de esta colaboración destacan nítidamente: la busca por Israel de nuevas fuentes de energía exteriores. El petróleo y el gas encontrarían un vehículo idóneo en los dos oleoductos, procedentes del Caspio y de Asia Central, que se dirigen al puerto turco de Cehyan y que podrían tener un ramal que llegara hasta Ashkelon (sur de Israel). La otra es el agua, bien escaso y controvertido en Israel (buena parte de los acuíferos se encuentran en los territorios ocupados). En 2004 se firmó un acuerdo por el que Turquía aportaría 50 millones de metros cúbicos de agua anuales durante veinte años.

Síntomas de desapego

A partir de fines de 2000, coincidiendo con la segunda Intifada, esta luna de miel en cierto modo contra natura empezó a mostrar síntomas de agotamiento: incluso los mismos militares comenzaron a mostrar su preocupación por el hecho de que el alto nivel de intercambio pudiera debilitar a Turquía en una situación de cambio de alianzas, por ejemplo, un acuerdo entre Israel y Siria. Este cambio, que ya detectó Arabic News, órgano de la Liga Árabe, en marzo de 2001, se plasma en la suspensión del acuerdo de modernización de los carros de combate turcos por parte de Israel, en visitas y maniobras conjuntas, así como en el aumento del tono de la prensa turca respecto a la violación por parte de Israel de los derechos humanos en Gaza y Cisjordania. Para los militares turcos, no se trataba tanto de una ruptura como de una “congelación” de las relaciones estratégicas entre ambos países. Lo cierto es que, según los politólogos Kessler y Kochlender, «el sector industrial militar israelí reconoce que las exportaciones a Turquía disminuyen… reemplazadas por otras de Estados Unidos y de Europa, especialmente italianas».

Las contradicciones se agudizaron a partir de la subida al poder del AKP postislamista. El AKP mantenía desde hacía tiempo buenas relaciones con Hamas, organización a la que defendió en instancias internacionales con el argumento nada complicado –para alguien que no sea un político occidental– de que Hamas era indispensable para avanzar en la paz en Oriente Próximo. Con todo, la política de Tayyip Erdogan no está pensada tanto “contra” Israel como a favor de estrechar los lazos con los árabes, lo que, no cabe duda, conlleva un alejamiento, siquiera retórico, de un Israel excesivamente prepotente. Este juego se manifestó en 2004: mientras se firmaba el acuerdo sobre el agua citado anteriormente, el Gobierno turco protestaba airadamente por el asesinato “selectivo” del dirigente de Hamas Ahmed Yasin en Gaza.

Con todo, no debe dejar de señalarse que durante estos años se produjo un acercamiento entre Turquía y diversos países árabes, como Siria, una vez resuelta la discrepancia sobre el PKK y encarrilado el asunto de los recursos hídricos; Egipto, con el que se ha firmado un acuerdo de libre cambio, y Arabia Saudí. Actualmente los hombres de negocios turcos están presentes en todas las áreas de las economías de la región, incluida Palestina: en 2005 se constituyó el llamado Foro de Ankara, que reúne a hombres de negocios turcos, israelíes y palestinos con el propósito de canalizar inversiones hacia zonas industriales instaladas en Gaza y Cisjordania.
Esta proyección regional permitió a Turquía proponerse como mediadora entre Israel y Siria, una iniciativa que el Estado sionista aceptó de mala gana a pesar de su plausibilidad.

El invierno de Gaza: ¿un punto de inflexión?

El 17 de noviembre de 2008 se celebró la séptima reunión del Foro de Ankara en la capital turca. La ocasión estuvo revestida de particular solemnidad, pues el presidente israelí, Shimon Peretz, se dirigió al Parlamento turco; era el primer mandatario de ese país que lo hacía. En diciembre, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, era recibido calurosamemnte en Ankara.
Pocos días más tarde de esta última visita, Israel lanzó sobre Gaza la operación Plomo Fundido, una invasión de la franja precedida de una meticulosa destrucción, no ya de la estructura militar, sino de todo el país. La brutalidad y el desprecio a las leyes de la guerra e incluso a la más elemental humanidad levantó un clamor universal de repulsa. Estas manifestaciones fueron particularmente masivas en Turquía, donde a la presencia en las calles se unieron tomas públicas de posición, ciberataques e incluso suspensiones de partidos de baloncesto.

La diplomacia turca se mostró muy activa en la búsqueda del fin de la agresión: se destacó a un alto funcionario en Israel mientras se multiplicaban los contactos con Egipto, Damasco e incluso la Conferencia Islámica, así como las presiones en las Naciones Unidas. Como primera medida, Ankara canceló su mediación con Damasco.
El 29 de enero de 2009 se reunía el Foro de Davos. Durante él se produjo un violento choque dialéctico entre Shimon Peretz y Tayyip Erdogan, que abandonó la reunión.
En la reacción de Erdogan se reflejan distintas circunstancias: el sincero horror ante lo que él mismo había calificado de «crimen contra la humanidad» y «salvajada», más cuando afectaba a una organización de algún modo «hermana»; el rechazo a una actitud discriminatoria hacia él por parte del moderador del encuentro, David Ignatius; la sensibilidad hacia la opinión pública de su país, y sobre todo la sensación de que los israelíes –hacía poco que se había celebrado la séptima sesión del Foro de Ankara y que Olmert había sido recibido con solemnidad en la capital turca– habían actuado sin prevenirlos de sus proyectos, menospreciando a los turcos y dando al traste con sus esfuerzos mediadores.

A partir de entonces se han producido una escalada de declaraciones y gestos que no han hecho sino enrarecer el ambiente, cuyo mejor exponente ha sido la suspensión por parte de Turquía de las maniobras Águila Anatolia, por la presencia, junto a Italia y Estados Unidos, de la aviación israelí, que debían celebrarse en septiembre de 2008.
Por parte israelí se multiplicaron las declaraciones hostiles: cancelación de viajes turísticos a Turquía con ocasión de las vacaciones del Pésaj (segunda pascua), protestas oficiales por la proyección en Turquía de un filme en el que se veía a soldados israelíes matando a un niño palestino («se pretende dar la impresión de que los soldados israelíes asesinan a niños», afirmó hipócritamente el portavoz israelí). La situación llegó al extremo de que el Ministerio de Exteriores turco se vio obligado a pedir a los funcionarios israelíes que «actuaran con sentido común en sus declaraciones y actitudes».

Lampedusa en el Levante

Esta escalada, aún fundamentalmente verbal, ¿significa el preludio de un cambio en las relaciones entre Ankara y Tel Aviv? Sí y no: sí en cuanto que ha roto la unidad de acción entre ambas capitales de forma definitiva («Turquía [no] se privará de hablar duramente de los errores cuando se cometan», en palabras de Abdullah Gül, presidente de Turquía), hasta el punto de que el ministro turco de Exteriores, Ahmet Davutoglu, afirmó que las relaciones entre ambos países dependían del «cese de la tragedia humanitaria» en Gaza. Las recientes visitas de Erdogan a Irak, y sobre todo a Irán –donde llegó a acusar a Israel de querer «devastar» el país y afirmó que Ahmadineyah era un «pacifista»–, así como la normalización de las relaciones con Armenia, parecen sugerir una mayor autonomía en las opciones diplomáticas.

Por parte israelí, la nueva actitud de Turquía, más que producir una autocrítica por los errores propios, ha servido para definir una nueva actitud de Ankara. Así, el Jerusalem Post afirmaba el 14 de agosto: «Como Rusia con Putin, Turquía… ha escondido su rápida transformación desde una democracia imperfecta pero prooccidental bajo los anteriores Gobiernos hacia un régimen antioccidental y, en el caso de Turquía, islamista».
Esta idea de un cambio en la política exterior turca aparece también en un reciente artículo del prestigioso ex director de Le Monde Jean-Marie Colombani, en el que habla de «deriva» para definirla. El diplomático Shlomo Ben-Ami sugiere en un artículo en El País (septiembre de 2008) que los «serios dilemas de identidad» de Turquía suponen para Israel que «su futuro en Oriente Medio no reside en alianzas estratégicas con las potencias no árabes de la región, sino en la reconciliación con el mundo árabe».
Sin embargo, a pesar de ello y de la torpeza diplomática israelí (2), no han faltado por ambas partes las declaraciones apaciguadoras, que, en última instancia, reflejan los límites del enfrentamiento: Israel sabe que no puede ir más lejos («Turquía es muy importante para el entrenamiento de nuestra aviación en espacios abiertos», según el ex comandante de la fuera aérea israelí Ben Eliyahu); en ese sentido, Ehud Barak, ministro de Defensa del anterior Gobierno de Tel Aviv, afirmó: «A pesar de los altibajos, Turquía sigue siendo un elemento central en nuestra región. No podemos dejarnos llevar por declaraciones encendidas». Y el influyente ministro de Industria, Ben Eliécer, aseguró: «Tenemos un conjunto de intereses estratégicos comunes de gran importancia. Debemos actuar con gran sensibilidad para que no se materialicen los pronósticos más sombríos».

Ankara, en cambio, ha optado por un tono más firme, lo que pone de manifiesto un mayor equilibrio en la relación de fuerzas entre ambos: «Turquía es el único país amigo de Israel en la región… Por ello se debe dar mucha importancia a que el Estado judío busque el apoyo de Ankara para sus políticas regionales» (el politólogo Erçan Citioglu en declaraciones a al-Yazira). Según el ministro de Exteriores, Davotuglu, «tenemos la esperanza de que mejore la situación en Gaza y que eso cree un nuevo ambiente para las relaciones turco-israelíes» (Hurriyet, 13 de octubre de 2008).

Conclusión: entre el republicanismo y el neootomanismo

Muchos observadores de la política exterior turca han hablado de una supuesta tensión en las relaciones exteriores turcas entre el republicanismo –anclaje firme en Occidente, desdén por la política regional– y el neootomanismo, o tendencia a convertirse en protagonista de la política próximo oriental, como había sucedido en el pasado. Los garantes de la primera opción serían los militares y el aparato del Estado; los de la segunda, los islamistas –tanto en la etapa de Erbakan, bruscamente interrumpida por los militares, como en la del AKP– y los proislamistas de Gobiernos anteriores.

Desde mi punto de vista, se trata de un falso debate: ni los militares han dejado de apoyar una menor interdependencia con Israel, por ejemplo, ni los islamistas han abandonado el eje fundamental de su política exterior: el ingreso en la Unión Europea y la OTAN; de algún modo, la nueva política exterior en relación con Oriente Próximo es una forma de hacer valer su nuevo papel estratégico ante sus aliados occidentales; los islamistas, por otra parte, son lo suficientemente conscientes de la profundidad de las relaciones turco-israelíes como para causarles un daño irreparable. Además, una excesiva dureza con Israel pondría en cuestión su papel mediador, por mucho que le mereciera simpatías entre la opinión árabe.
El nuevo Gobierno israelí ¿puede ahondar las actuales diferencias? No es fácil saberlo, teniendo en cuenta la escasa sutileza de su diplomacia. Sin embargo, es de suponer que terminará imponiéndose la cordura: en estos momentos, Israel es importante para Turquía. Pero sin duda Turquía lo es mucho más para Israel.

Alfonso Bolado

Notas:
(1) Turquía gastará 150.000 millones de dólares hasta 2020 en la modernización de su Ejército. Una parte importante de este dinero está destinada a Israel: modernización de los aviones F-4, F-5 y F-16, así como de los carros M-60; producción conjunta de misiles de medio alcance (Arrow y Delilah) y compra de otros (Popeye I), adquisición de 150 helicópteros estadounidenses (que se llevaría a cabo por intermediación israelí).
(2) La rudeza de la diplomacia israelí, consecuencia en parte de su carácter militante, en parte del complejo de superioridad moral característico del sionismo, es proverbial. El episodio turco no es único: los desplantes a políticos extranjeros que no son de su agrado –como sucedió con el enviado de la Unión Europea, Miguel Ángel Moratinos–; la sistemática denuncia de cualquier actitud, real o supuesta, de antisemitismo; la altanería con la que se dirige a las autoridades de los países huéspedes en estos casos (el Gobierno español y el catalán la han padecido con ocasión de los bombardeos de Gaza); la agresividad de las comunicaciones con la prensa internacional… la hacen antipática. Sorprende por ello la debilidad de las respuestas, que no hace sino retroalimentar esos comportamientos.

Extraído de CSCA.

Obama y Napoleón


ASIER ECENARRO ARANCIBIA

El señor Barack Obama ha recibido el premio Nobel de la Paz. Anteriormente el criminal Henry Kissinger, el cómplice del Sha de Persia y de Pinochet, también fue galardonado. Y yo me pregunto: ¿Qué hay detrás del lanzamiento político de Obama? ¿Por qué ocupa precisamente ahora la Casa Blanca? No me refiero a las ingentes cantidades de dinero y a los grupos que están detrás de todas las carreras políticas a la presidencia de los EEUU, que los doy por supuestos, sino a su condición racial.

Se ha presentado al señor Obama como el final de un largo camino, como un ejemplo para todas las sociedades del mundo. El mestizaje como paradigma. Hegel vio el final de la historia en Napoleón sobre su caballo entrando en Jena y los televidentes de todo el mundo vieron en directo la ceremonia de investidura presentada como el no va más de la democracia, su culmen: la sociedad multiracial. El multiculturalismo y el mestizaje como fetiches absolutos a los que todos debemos rendirnos. A partir de ahora no existen las razas ni las etnias por decreto.

Y el que se atreva a decir lo contrario es un fundamentalista y un nazi. El mundo concebido como un termitero donde sólo existen "ciudadanos" perfectamente intercambiables. En definitiva, un Estado Homogéneo Universal, tomando prestada la expresión del filósofo Alexander Kojeve. Obama es para los mundialistas la encarnación de ese Estado absoluto.

Recuerdo lo que dijo una vez un eminente jesuita vasco que conocía muy bien las entrañas de Norteamérica. Los EEUU son como un gran elefante, con un gran poderío militar y económico pero, ¿quién está sentado encima de ese elefente dirigiendo su rumbo? El poder del lobby judío. Y Obama está rodeado de ese establishment prosionista que predica un mundo multiracial para los demás pero que construye un Estado racial judío en Oriente Medio, aplastando y expulsando al pueblo palestino de su tierra.

La conspiración Judeo - Masónica del sionismo actual






HISTORIA DEL PROBLEMA JUDÍO



LOS JUDÍOS EN EL MARXISMO

Existe una sorprendente carta publicada en la edición del 1 de Junio de 1928 del "Revue de París", recuperada de las pertenencias de Karl Marx tras su muerte y aceptada como auténtica por varios historiadores de prestigio, aunque resulta increíblemente desconocida (o evadida) incluso entre los derechistas enemigos declarados del marxismo. En este documento, cuyo original data de 1848, el artífice del movimiento "proletario-revolucionario" recibe las felicitaciones de su amigo y confesor, el rabino Baruch Levi, a propósito del planeado movimiento político y obrero que ha generado su trabajo. Allí se lee:

"Todo el pueblo israelí será, por sí mismo, su propio Mesías (...) Su dominio del mundo se alcanzará con la unificación de todas las otras razas (...) Eliminando las fronteras y las monarquías se conseguirá acabar con las particularidades para instaurar una República Mundial que procurará, por todo el mundo, los derechos para los israelíes (...) En esta nueva organización de la humanidad, los hijos de Israel, repartidos por todos los rincones de la tierra, se convertirán en todas partes y sin oposición alguna, en la clase dirigente, sobre todo si consiguen colocar a las masas obreras bajo su control exclusivo. Los gobiernos de las naciones integrantes de esta futura República Universal caerán, sin esfuerzo, en las manos de los israelitas, gracias a la victoria del proletariado. La propiedad privada podrá entonces ser suprimida por los gobernantes de raza judía, que administran en todas partes los fondos públicos. Así, se realizará la promesa del Talmud, según la cuál, cuando llegue el tiempo del Mesías, los judíos poseeremos los bienes de todos los pueblos de la Tierra"



El propio Marx declararía en una oportunidad: "Buscamos en vano la clave del laberinto del alma judía en su religión; lo que debemos buscar es el misterio de su religión en el misterio de su naturaleza. ¿Cuál es la base del judaísmo? Una pasión práctica y la codicia del provecho. ¿A que puede reducirse su culto religioso? A la extorsión. ¿Quién es su verdadero Dios? La caja de caudales ..."

Como Marx y Engels, fueron judíos todos los que colaboraron en la fundación del marxismo y que posteriormente propiciaron la Revolución Rusa de 1917, financiada y auspiciada en casi todos sus detalles por los propios norteamericanos, como años después lo hicieran en Cuba. Era tan sabido por ellos lo que iba a ocurrir en aquellos días de octubre en Rusia, que se envió desde EE.UU. a un importante sirviente, el periodista John Reed (que había trabajado para la inteligencia norteamericana y que muy probablemente ocultaba tras su nombre algún origen judío) hasta el corazón mismo de la bomba de tiempo para convertirse en el cronista oficial para occidente de lo que fue la Revolución Rusa. Su famoso libro "Diez días que conmovieron al mundo", obra totalmente comprometida con los bolcheviques, es un verdadero desfile de personalidades judías sustentando la instauración del marxismo en la posteriormente llamada Unión Soviética.

Vladimir Ilich Ulianov, el judío conocido como Lenin, ocuparía el máximo cargo de la Rusia comunista. Su decisión de motivar la revolución marxista por la vía armada y subversiva fue tan determinante que desde entonces el apellido "leninista" se agregó al movimiento marxista supuestamente obrero, aunque Marx y Lenin jamás se conocieron: el primero murió cuando el otro aún era un chiquillo.

Sin embrago, Lenin, poco antes de morir postrado y en impedimento mental, haría extrañas declaraciones desenmascarando a algunos de sus congéneres judíos que preparaban el surgimiento de una siniestra figura sucesora, a pesar de su descontento: el ex-asaltante de bancos, Josef Stalin. Su verdadero nombre era Josif David Vissarionovitch Djugaschvili. Este último apellido es indiscutiblemente de origen judío, como lo fueron todas las mujeres con las que se casó, sus principales amigos y también sus hombres de confianza en la administración del Estado, como el pervertido sexual llamado De Beria. Sin embargo, esta bestia se volvió contra elementos de su misma calaña en la incontenible sed de muerte: el dedo ejecutor de Stalin apuntó a varios judíos como Kamenev, Zinoviev, Rikov y tantos otros. Incluso desterró al judío Trotsky, para luego ordenar su muerte en México. Prohibió también a su hijo ilegítimo, Yacob, contraer matrimonio con un muchacha judía y se le educó con tanta fineza que, se dice, acabó suicidándose cuando le obligaron a cumplir con la tarea de limpiar los baños de la prisión, estando preso en un campo de detenidos de guerra, humillación que no pudo soportar. La hija de Stalin vivió el tiempo suficiente para escribir una biografía de su padre, en la que rebela el desprecio permanente de éste hacia los judíos en general pero los intrigantes vínculos que de todos modos mantiene con esta raza.

Algunos han tratado de comparar el sabido odio de Stalin hacia los judíos con las ideas de Hitler. Nada más absurdo, pues Stalin fue un fiel sirviente del judaísmo hasta los últimos días de su vida: puso a funcionarios judíos al mando del Ejército Rojo y la policía de inteligencia de Estado. Stalin es un claro ejemplo de que la traición es una práctica frecuente entre los propios judíos. Comenzó con el propio Alexandre Kerensky, judío asesor del Zar, que se aliaría a los bolcheviques proporcionándoles información vital para la instauración del nuevo régimen. Y al propio Stalin le traicionarían sus congéneres al final de sus días del mismo modo que él y los mismos judíos lo hicieran contra Lenin.

El aspecto más siniestro de Stalin no está, sin embargo, en su adhesión al judío internacional, sino en la criminalidad que le llevó a asesinar directa e indirectamente a cifras que llegan a millones y millones de personas. ¿De qué manera puede ser un solo hombre la causa de tantas muertes? Stalin hizo exterminar por su propia orden a comunidades enteras de Rusia y Siberia, al no poder decidir qué hacer con ellas en el reajuste de su Nueva Rusia, en la que el Estado daba tan bajos pagos a los campesinos por su producción que ni siquiera se cubrían los costos... Éste es sólo uno de los aspectos de la desbordada crueldad del Hombre de Hierro, del ser mecánico, del robot Golem.

Los procesos de reconfiguración de la economía agraria se impusieron con una indiferencia escalofriante, matando a millones de campesinos de hambre y desprotección. Rusia conoció, hacia los años ´20, algunas de las escenas más horrendas que pudiera documentar la humanidad, como el canibalismo. Sólo en la región de Kubán, la bestia de Stalin ordenó desarmar 20 grandes aldeas de humildes campesinos, abandonados a su suerte. Lo mismo ocurrió en Bielorrusia y las áreas suburbanas de Moscú. Ucrania fue literalmente barrida, con una brutalidad que eriza los pelos.


Dos humildes campesinos de Leningrado vendiendo como alimento trozos de cadáveres, entre los que destacan el cuerpo de un niño y la cabeza de un difunto. Estos eran los episodios de hambruna generados por el reajuste del agro forzado por los jerarcas del comunismo, todos ellos judíos viviendo en palacios del "Gobierno del Proletariado". Era la forma real y efectiva en que el marxismo judío trataba al trabajador y al mismo hombre modesto que colma de promesas. En Nürembeg hubiese bastado sólo una fotografía como ésta para condenar a muerte al gobernador de una comarca o cualquier líder local.




Es cierto que el judío Leiba Davinovich Bronstein, alias León Trotsky, era el representante más correcto de la línea marxista desarrollada hasta entonces por Lenin. Pero sólo con una política de estado tan tiránica como la de Stalin podría permitirse al comunismo bolchevique asegurar su existencia íntegra para los años venideros. A pesar de la necesidad de la existencia de Stalin, para cortar los vínculos con su fama criminal, era necesario entre los posteriores marxistas "renovados" el apoyarse en las diferencias entre el dictador y la figura de Lenin, una desigualdad de la que siempre se supo. La prueba era una carta dictada por el propio ideólogo del comunismo soviético en 1924 para el congreso, donde fue leída por sus congéneres judíos:

"El compañero Stalin, que ha llegado a ser Secretario General, ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y yo no estoy seguro de que sepa siempre servirse de él con suficiente prudencia. Por otro lado, el compañero Trotsky, como ya lo ha demostrado en su lucha contra el CC, sobre la cuestión del comisariado del pueblo para los transportes, se distingue no sólo por sus capacidades inminentes"

La carta de Lenin, utilizada para liberar al comunismo de todos sus pecados, fue redactada para ser leída a su muerte, en enero de ese mismo año, ante el Congreso Pleno e inmediatamente después darla a conocer ante la ciudadanía. Lo que pocos marxistas saben, sin embargo, es que el Partido Comunista Soviético, sabiendo de los requerimientos drásticos que eran necesarios a futuro y ofrecidos por Stalin bajo su bigote judío, publicó la carta sólo en 1956, de una manera tan bulliciosa y masiva que más bien parece una forma de pedir disculpas ante el mundo. Antes había sido leída en absoluto secreto ante los jerarcas judíos del partido, y todo indica que sólo un hombre apoyó las palabras del difunto Lenin. Fue Trotsky, y no lo hizo por moral, sino por sus intereses personales sobre los poderes que se habían concentrado en torno a Stalin.

Judíos, judíos y más judíos... TODOS JUDÍOS: Todos los comisariados y altos puestos de la URSS eran ocupados por judíos. La siguiente tabla (*), muestra la real dimensión de tal infiltración:



De los 534 individuos que formaban la más alta burocracia de los soviets y ministerios en 1918, 429 eran judíos. El financiamiento de la revolución fue realizado por los siguientes judíos multimillonarios estadounidenses: Jacob Schift, Felix Warburg, Otto H. Kahn, Mortimer Shift, Jerome H. Hanauer, y muy especialmente el Banco Kuhn, Loeb & Co., coordinado por los Rothschild desde Inglaterra (recordemos que la revolución cubana se realizó con armamentos de los Estados Unidos, luego de que Fidel Castro pidiera ayuda personalmente a la ONU) Estos mismos judíos habían hecho elegir "democráticamente" a Woodrow Wilson en 1913, y crearon desde la sombras la Federal Reserve Board, entidad supraestatal judía que está formada por cinco bancos que emiten hasta el día de hoy dólares de circulación.

Si alguien duda de todas estas palabras, he aquí otro dato interesante aunque nada nuevo: la población rusa de origen judío nunca llegó a ser mayor al 2%. Esto, contando incluso a las masas de estudiantes y científicos judíos que posteriormente se llevó su archienemigo-aliado imperialista, Estados Unidos, para que trabajasen a su servicio en América. Sin embargo, los judíos que trabajaban para el gobierno bolchevique superaban el 80%, a pesar de ser menos del 1.5% de la población de entonces. Al respecto, existen cifras muy precisas.


El genocidio del pueblo ruso relatado en las noticias de la época


Moraleja: los que en Norteamérica son multimillonarios son los mismos que en la URSS eran funcionarios de Estado, es decir, judíos todos. Se sabe que Stalin, por ejemplo, vivía en un palacio lleno de lacayos y servicios de oro, con decoración de lujo y paredes finamente terminadas, con una elegancia pocas veces vista en los últimos siglos, mientras los campesinos rusos se comían entre sí. La caída de la Cortina de Hierro reveló que los demás dictadores del mundo comunista vivían en iguales condiciones de comodidad y ostentación, o incluso mejores. Es sabido además, que el mismo Marx habitaba una gran mansión patronal con varias empleadas, a una de las cuales habría embarazado, según las malas lenguas. Y en 1997, la revista "Forbes" demostró que Fidel Castro Ruz tenía una cuenta bancaria de 1.400 millones de dólares esperando el día de su jubilación... ¡Coño que gajes del oficio, chico! Fidel es descendiente de una familia de médicos judío-moriscos de España, como parece serlo además el "Che" Guevara, traicionado a muerte por el amo y seño de la isla.

El marxismo ha sido, acaso el ejemplo más claro del hipócrita aparataje judío y del Caballo de Troya capaz de asumir las más diversas y extrañas caras.

Un ejemplo de esta hipocresía se pudo ver en el Perú con el trágico surgimiento de "Sendero Luminoso" y posteriormente el MRTA. Ambas organizaciones proponían al marxismo como única solución para el campesinado y proletariado. Pero en la práctica sus dirigentes eran burgueses que jamás habían arado un campo en su vida, que vivían del partido y contaban con apoyo y financiamiento de organizaciones internacionales en Europa e incluso preparamiento y adiestramiento militar en la URSS y Cuba. Nuestro país fue virtualmente una república soviética, aún después de la caída de la Cortina de Hierro y del estrepitoso fracaso de las teorías marxistas. Su dirigente supremo, Abimael Guzmán, "presidente Gonzalo", se declaró la quinta espada del marxismo, afirmando que la "revolución popular" peruana debería costar 1 millón de muertos. No llegaron a esa cifra pero hicieron grandes esfuerzos por acercarse: entre ambas organizaciones, en 20 años exterminaron comunidades campesinas enteras que se negaban a engrosar sus filas. Decenas de miles de muertos fue el trágico saldo dejado por los "defensores del pueblo".



Sus organizaciones patrocinadoras en el exterior han tomado en la actualidad la forma de ONG´s con "fines altruístas" pero que en el fondo siguen buscando ejercer la misma influencia sobre los países tercermundistas, con los dirigentes sionistas de siempre. La más clara representante de esta ralea es la primera dama, la judía marxista Eliane Karp, ciudadana belga que saludó puño izquierdo en alto al pueblo peruano durante un discurso de fiestas patrias de su también sionista esposo, Alejandro Toledo. La memoria de los miles de indígenas campesinos exterminados por los rojos no le importaron a la indigenísta declarada Karp al momento de hacer apología de su ideología genocida. Por lo tanto no debe sorprendernos que las ONG´s en Europa se encarguen de darles la imagen de "presos políticos" a los militantes encarcelados de Sendero Luminoso y el MRTA, dedicándoles fondos para la financiación de su defensa y velando porque no se violen sus "derechos humanos", como pudimos apreciar en la liberación del terrorista Jehude Simons, en los recientes nuevos juicios a la cúpula senderista y en la casi liberación de la espía marxista norteamericana Lori Berenson, peligrosa terrorista que el gobierno norteamericano se encarga de proteger ejerciendo presión constante sobre el gobierno peruano en contra del tribunal que la juzgó.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Funcionaria de EE.UU. calificó como "desafortunados" los explosivos comentarios del embajador de Israel sobre JStreet



Escrito por BARAK RAVID

Las observaciones hechas por el embajador de Israel en los Estados Unidos, Michael Oren, contra el lobby liberal judío Jewish Street han sido de las "más desafortunadas," según Hannah Rosenthal, jefa de la Oficina para el Monitoreo y Combate del Antisemitismo de la administración de los EE.UU. En una entrevista con Haaretz en Jerusalén, donde Rosenthal fue la enviada al Foro Global para el Combate del Antisemitismo patrocinado por  el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, quien alguna vez prestó servicios en la junta de directores  de JStreet, dijo que se oponía a no distinguir entre lo que es antisemitismo y críticas a Israel.

"Esto no es 1939," dijo ella. "Tenemos un Estado de Israel. Tenemos leyes en países que las sostienen gente responsable." Cuando el embajador Michael Oren rechaza el pedido de JStreet de ser el conferenciante principal que dé tono a su primera conferencia anual y elige no concurrir, el debate sobre el grupo, que ya es intenso en la comunidad judía americana, ha llegado tambien a Jerusalén.

JStreet fue constituido hace pocos años como un nuevo lobby pro Israel   como contrapeso al fuerte y veterano grupo AIPAC conceptuado por acatar una disciplina derechista más conservadora.

Bajo el lema que es "pro-Israel, pro-paz," JStreet comenzó a promover temas como la congelación de los asentamientos y una solución de dos estados.

Mientras la administración de los EE.UU. aceptó a JStreet, que dio su incondicional apoyo al presidente de los EE.UU. Barack Obama, el gobierno israelí ignoró al grupo. El consejero nacional de seguridad de Obama, el general James Jones, tuvo a su cargo el discurso de apertura de la conferencia, mientras que Israel envió un funcionario de bajo rango, afirmando que JStreet trabaja contra los intereses de Israel.

Rosenthal, que también prestó servicios en la junta de directores del grupo izquierdista Americanos por Paz Ahora, dijo que creía que Oren hubiera aprendido bastante si hubiera participado en la conferencia de JStreet.

"Llegué a darme cuenta que hay una división generacional y no sé si esto sucede en Israel. Gente joven quiere ser parte de la discusión, sienten que tienen ideas renovadas y sienten que hay que poner fin al estancamiento," afirmó

Rosenthal cree firmemente que las nuevas y diferentes opiniones respecto a Israel necesitan ser escuchadas por la comunidad judía americana.

"Necesitamos tener tanta gente caminando juntos tratando de poner fin a esta crisis, ya que esta situación no puede continuar- es inaceptable, y es por eso que siempre pagué mi membresía a AIPAC, pero también siempre aboné mi afiliación a Americanos por Paz Ahora- porque todos ellos necesitan ser apoyados y todos ellos necesitan estar en la mesa de deliberaciones."

Dijo además que "podemos disentir sobre los diferentes senderos a seguir- pero necesitamos por lo menos admitir que la paz es el objetivo y que la seguridad es la aspiración."

Rosenthal,  de 58 años, que tuvo puestos principales en el Departamento de Salud y Servicios Humanos durante la administración Clinton, dijo que se reunió con Obama en Chicago cuando todavía él era senador.

Afirmó que las críticas de los dirigentes de algunas de las organizaciones judías americanas por su designación en la administración Obama "fue de muy pocas personas que  se dirigen a muchas."

Aúnque ella no afirmó categóricamente lo que creía que Israel debería hacer respecto del proceso de paz, cuando fue acuciada dijo:"Viví en Israel en 1973 en los refugios antiaéreos. No quiero que mis hijos o mis nietos que alguna vez vengan a visitar su tierra de origen- tengan que vivir en un refugio antiaéreo-eso es lo que pienso cuando hablo sobre la situación…. Algunas veces me pregunto qué produce en la psiquis de la gente y de los niños saber que debe estar informado  donde se encuentra el refugio antiaéreo más próximo- y eso no está bien. Como una persona amante de la paz y como una judía que desea que mis hijos se sientan cómodos aquí- pienso de este modo cuando trato de decir que esta situación no puede continuar."

El cargo de Rosenthal, instituido durante la cadencia del ex presidente George W. Bush, fue mejorado por Obama cuando simbólicamente trasladó su oficina al mismo piso del edificio que aloja al Departamento de Estado donde tiene su oficina la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

"Hemos observado enormes incrementos en antisemitismo. Investigaciones muestran que el 46 por ciento de la población española tiene opiniones negativas respecto de los judíos. Hace dos días fui informada que los incidentes antisemitas en Francia se han más que duplicado el año pasado. El noventa y cinco por ciento de los jordanos y egipcios tienen opiniones negativas de los judíos. ¿Como podemos esperar llegar a este objetivo con este clima," dijo Rosenthal.

Cuando se le pidió que comente la opinión de algunos miembros del gobierno israelí de que el informe Goldstone era antisemita, Rosenthal dijo:"Me parece que algunas de las críticas contra Israel es antisemitismo pero no todas ellas lo son. Creo que las democracias saludables- e Israel es una de ellas- tienen que hacer una introspección y el mundo observar con atención dentro de las naciones y decir si están de acuerdo con esta política o no lo están –esto no es antisemitismo. Pero la UN  ha estado señalizando a Israel en 170 resoluciones durante estos últimos cinco años- cuando todo el mundo sabe que Sudan esta cometiendo genocidio y tiene solamente cinco resoluciones. Cuando Israel es el único asunto de la agenda en el consejo de los derechos humanos-pienso que es legítimo examinar esta singularización de implementar hacia Israel pautas diferentes que para el resto del mundo. Pienso que esto atraviesa la línea hacia el antisemitismo."

"Pero no es antisemita examinar una cierta política de Israel y decir- no estoy de acuerdo con ella. La mitad de la población en Israel no es antisemita al no acordar con las políticas del estado," dijo Rosenthal.

El padre de Rosenthal es un sobreviviente del Holocausto, el único sobreviviente de su familia.

Yo le hablo a mi padre sobre esta situación-¿papá como sobreviviste? Y él se dirige a mí y me dice-Sobreviví para tenerte a ti. Es por esto que soy tan impulsiva y tengo una sensación de urgencia por este problema," dice ella.

El encuentro del Foro Global para el Combate del Antisemitismo, tuvo lugar en Jerusalén los días 16-17 de diciembre con la participación de 500 delegados de más de 50 países. Este año esta convocatoria  constituye ya su tercera conferencia anual, encuentros que se iniciaron en el 2007.

Fuente: Haaretz - 24/12/2009 - Traducción: Israel Laubstein.

martes, 29 de diciembre de 2009

Crimenes de Guerra de Israel:Fosforo Blanco sobre Gaza


Felix Rodriguez : El socio de Bush que asesinó a Ernesto Che Guevara

OR 927, 12 de octubre, 1997

El 8 de octubre de 1967, en una quebrada de los Andes en el sur de Bolivia, se oyó un nutrido fuego: Ernesto "Che" Guevara y sus guerrilleros se encontraban rodeados por el ejército boliviano.

Poco menos de un año antes, Guevara y un grupo de cuadros viajaron clandestinamente de Cuba a Bolivia para iniciar una guerra de guerrillas y tumbar al gobierno militar. Guevara y unos 50 guerrilleros se internaron en las montañas. Pocos meses después el ejército boliviano los detectó y empezó una intensa persecución. Para eludirlo, Guevara dividió al grupo en dos, pero jamás pudo reagruparlo. Su diario indica que para fines de agosto los guerrilleros de su grupo estaban fatigados, desmoralizados y que solo quedaban 22; el 31 de agosto el segundo grupo fue aniquilado al cruzar un río.

El 26 de septiembre, el ejército emboscó al resto de los guerrilleros cerca del poblado de La Higuera. Varios guerrilleros cayeron en combate y el Che quedó herido en una pierna. Luego, el 8 de octubre lo capturaron con dos combatientes y los llevaron a la escuela del pueblo.
Al día siguiente, llegó en helicóptero un tal "Félix Ramos" en uniforme de oficial del ejército boliviano y se encargó de los prisioneros. Dos horas después, el Che y los dos combatientes fueron ejecutados.

La mano de Estados Unidos

Las armas y el equipo de los asesinos fueron Made in U.S.A. El oficial boliviano que lo tomó preso estudió en Fort Bragg, Estados Unidos, donde se preparan golpes de estado, asesinatos y campañas de contrainsurgencia. El tal "capitán Ramos" era Félix Rodríguez, un viejo agente de la CIA.

Rodriguez en uniforme
 militar norteamericano
Desde hacía años, Estados Unidos venía armando al ejército boliviano y comprando oficiales. En cuanto se detectó la presencia de Guevara y sus guerrilleros, mandó más agentes de la CIA y Boínas Verdes, entre ellos Rodríguez. También envió aviones repletos de armas, sistemas de comunicación y bombas de napalm.

Antes de ir a Bolivia, Rodríguez comandó un escuadrón de la muerte en Vietnam en medio de la Operacion de Genocidio Phoenix la que se repetiria en Sudamerica como Condor y ahora en forma global como Operacion Politica . Tiempo después, en la década de los 80, el presidente George Bush lo mandó a supervisar el tráfico de cocaína por armas para la contra en la base aérea Ilopango de El Salvador.

Rodríguez ordenó la ejecución del Che de modo que pareciera que cayó en combate, se robó su reloj como recuerdo y acompañó su cadáver a la base militar de Vallegrande. El 11 de octubre, después de cortarle las manos para comprobar con las huellas digitales que eran del Che, echaron su cadáver en una fosa cerca de la pista de aterrizaje de la base. El gobierno anunció que fue incinerado.

Las manos del Che fueron cercenadas y enviadas a USA. Posteriormente terminarian en la sede de los Bones And Skull en Yale El Agente de La CIA , amigo de Georges HW Bush , ex policia de Batista Felix Rodriguez en traje de Capitan de Rangers del Ejercito Boliviano junto al Che capturado el 9 de octubre de 1967 La operación fue Made in U.S.A. de pe a pa. Con la ejecución del Che y sus compañeros, Estados Unidos quería decirles a los pueblos de Sudamérica y del resto del mundo: "ni se les ocurra alzar la cabeza".

El "patio"

Rodriguez a la derecha del Che
disfrazado de Ranger boliviano
antes de asesinar al Che
La clase dominante de Estados Unidos siempre ha considerado que Latinoamérica es su "patio" y no ha dudado en apuntar sus armas contra todo desafío. Calificó a Pancho Villa de bandido y asesinó a Sandino. Tumba gobiernos elegidos, como el de Salvador Allende en Chile, ejecutado en 1973, lo que resultó en la muerte de 30.000 personas. En el último siglo ha lanzado numerosas invasiones para controlar a Panamá, Haití, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, México y otros países de Centroamérica; y en los últimos 10 años ha mandado agentes de la CIA, asesores y agentes de la DEA para combatir la guerra popular que dirige el Partido Comunista del Perú.
 Además de oprimir a los latinoamericanos, Estados Unidos ha procurado conjurar la intervención de potencias rivales, empezando con la "Doctrina Monroe" de 1823. En 1898 declaró que tenía el derecho de quitarle Cuba y Puerto Rico a España. En los años 60, 70 y 80 desplegó ejércitos, armadas y escuadrones de la muerte para impedir que los socialimperialistas soviéticos "establecieran una cabeza de playa en las Américas". Ultimamente impuso el NAFTA/TLC para dominar más a México y cerrarle las puertas a los imperialistas japoneses y europeos.

Por los días de la última campaña del Che en Bolivia, los yanquis seguían ese camino con vehemencia. Por ese entonces Mao Tsetung dijo que el imperialismo yanqui era un "tigre de papel cae en el pánico y el desconcierto al simple murmullo de las hojas movidas por el viento". Una gran ola de rebeliones y revoluciones lo desafiaba en Asia, Africa y Latinoamérica; por su parte, la Unión Soviética, que se había vuelto imperialista, procuraba aprovechar las dificultades de su rival.

La respuesta que dio el presidente John F. Kennedy fue sanguinaria: mandó a la CIA a invadir Playa Girón en 1961 para tumbar al gobierno de Castro; mandó "asesores" a Vietnam para combatir a las fuerzas del Frente de Liberación Nacional; organizó nuevos ejércitos manejados por la CIA y a los Boínas Verdes; mandó preparar torturadores, golpistas y contrarrevolucionarios. En pocas palabras, agentes y asesinos a sueldo del imperialismo yanqui se infiltraron en muchas partes del mundo.

El 9 de octubre de 1967, esas fuerzas ejecutaron al Che y sus compañeros en La Higuera.

En busca de la liberación

Para muchos, el Che es un símbolo de la resistencia a todo eso. Hoy, 30 años después, la lucha contra todo eso sigue siendo un problema candente.
¿Cuál es la mejor manera de combatir a los opresores y derrotarlos, tumbarlos del poder y construir una nueva sociedad liberada?
Ese es el problema que confronta la nueva generación. El proceso revolucionario necesita soñar con un mundo mejor y admirar héroes. Pero también necesita hacer un balance serio de la experiencia histórica. El pueblo necesita una teoría y una estrategia revolucionaria que le permita ganar.
El Che proponía un camino determinado para la lucha contra el imperialismo yanqui. Hoy es necesario hacer un balance crítico del guevarismo y de su experiencia histórica. Como dijo un comunista de experiencia: "es preciso que nuestro interés por la revolución sea tan profundo que nos obligue a ser científicos".

El camino cubano

Cuando el Che y los guerrilleros del Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro entraron en La Habana en 1959, por todo Latinoamérica hubo regocijo pues una revolución popular tumbó al odiado gobierno del títere Batista a tiro de piedra de Estados Unidos.

De hecho, la revolución cubana tuvo un proceso relativamente fácil. Castro, Guevara y unos cuantos más establecieron campamentos guerrilleros en la Sierra Madre y combatieron intermitentemente durante 25 meses. El país entero, hasta las ciudades, se convulsionó y el gobierno de Batista se desmoronó.

Cuando el nuevo gobierno nacionalizó las propiedades yanquis, estallaron hostilidades entre los dos países. Cuando la invasión yanqui de Playa Girón fracasó rotundamente, el entusiasmo aumentó en Latinoamérica. ¡Por fin un país se zafó de Estados Unidos y vivió para contarlo!

La supervivencia del nuevo gobierno cubano le causó más dolores de cabeza a Estados Unidos, que decidió imponer un embargo económico y luego un bloqueo militar en 1963. Además, año tras año la CIA mandaba equipos de asesinos y saboteadores para "desestabilizar" el país y meterle mano de nuevo.
Ante esas presiones, el gobierno cubano tomó una serie de medidas decisivas: renunció a la reforma agraria y conservó el azúcar como base de la economía; paralelamente, fortaleció su alianza con la Unión Soviética, que prometió comprarle azúcar a cambio de alimentos, armas, productos manufacturados y otros artículos de primera necesidad que Cuba no producía. Históricamente, la subyugación de Cuba ha estado ligada a la producción de azúcar. Después de la revolución de 1959, muchas cosas cambiaron, pero no ese eslabón central de dependencia. La revolución antiestadounidense no fue parejamente antiimperialista.

La teoría foquista del Che

Durante sus primeros años, el nuevo gobierno cubano alentó a los pueblos latinoamericanos a lanzarse a la lucha armada contra las dictaduras títeres de los yanquis. Varios grupos recibieron instrucción militar en Cuba.

Guevara propugnaba la guerra de guerrillas por todo el continente. En una serie de ensayos afirmó que la experiencia cubana podía repetirse por toda Latinoamérica. Esa idea tuvo un poderoso impacto en la nueva generación de combatientes.

Guevara decía que grupos pequeños de combatientes resueltos (los "focos") podían irse al monte, lanzar acciones armadas y captar fuerzas, y así hacer estallar una crisis y acelerar el colapso de gobiernos odiados.

Muchos vieron en la teoría foquista una buena alternativa a los podridos partidos comunistas pro-soviéticos, que obedecían las órdenes de la Unión Soviética y se oponían abiertamente a la lucha armada contra los gobiernos del establo yanqui. Eran revisionistas, o sea, falsos "comunistas".

El foquismo ofrecía otro aliciente: la esperanza de una victoria relativamente fácil. Enseñaba que la revolución era fundamentalmente cuestión de voluntad y osadía, que los revolucionarios podían ser los representantes del descontento popular sin organizar nuevos partidos de vanguardia ni llevar a cabo una revolución agraria. Y en cuanto a la inevitable respuesta estadounidense, enseñaba que, como Cuba, los nuevos movimientos podían contar con la ayuda de la Unión Soviética.

A comienzos de los años 60, se iniciaron varios focos armados en Perú, Argentina, Venezuela y otros países. Todos fracasaron.

Por su parte, la Unión Soviética se estaba quitando la careta con Cuba. Sus asesores recomendaban métodos conservadores en la industria y en toda la sociedad. El Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro se fusionó formalmente con los vetustos cuadros del viejo Partido Comunista (que incluso apoyó a Batista cuando tomó el poder). Con muchas presiones, el nuevo "aliado" empujaba a Cuba hacia un papel dependiente en el bloque soviético.
Guevara criticó varias veces a la Unión Soviética por no apoyar más resueltamente las luchas de liberación nacional y por su política comercial con países como Cuba. Se dice que estaba preparando una crítica de otras prácticas soviéticas.
Pero sus críticas nunca cuestionaron los puntos cardinales del camino cubano. Eran más bien "peleas entre familia", porque creía que la Unión Soviética seguía siendo socialista y que podría desempeñar un papel positivo en el mundo por medio de críticas y presiones fraternales, y del triunfo de otras revoluciones.

También creía que su estrategia foquista tendría éxito en Latinoamérica con la imposición de una dirección de más experiencia y autoridad. Su respuesta a los problemas que surgieron en el "camino cubano" fue ir a Bolivia en noviembre de 1966 para desarrollar personalmente un foco en el centro de Sudamérica.

La lucha mundial sobre el camino revolucionario

En esa misma época, intensas luchas y debates estremecieron el movimiento comunista internacional.
A comienzos de los años 60, Mao Tsetung hizo un sorprendente y penetrante balance de lo que estaba pasando en la Unión Soviética. Sacó la conclusión de que en 1965, cuando Nikita Jruschov tomó las riendas, se dio un cambio fundamental de poder y los seguidores del camino capitalista en el seno del Partido Comunista restauraron el capitalismo. La Unión Soviética, que durante décadas fuera un país socialista, era ahora una potencia socialimperialista (socialista de nombre, imperialista en esencia).

Mao advirtió el peligro de sacar corriendo al tigre por la puerta del frente e invitar al lobo a entrar por la puerta de atrás. Apoyarse en esa nueva potencia imperialista era un camino sumamente peligroso para el pueblo, dijo, pues los nuevos dirigentes soviéticos eran representantes de una nueva burguesía y se oponían fundamentalmente a la liberación.
Hoy, 30 años más tarde, después del colapso del bloque soviético y con la hegemonía de Estados Unidos como potencia imperialista, ese debate podría parecer "algo del pasado". Pero no es posible evaluar la experiencia histórica del Che y del "camino cubano" sin entender el socialimperialismo soviético y el funesto impacto que las alianzas con la Unión Soviética tuvieron en las luchas de liberación nacional en Latinoamérica y por todo el mundo.
El camino maoísta al poder era radicalmente diferente del de Guevara. Los maoístas decían que llegar al poder tomando atajos no llevaría a una sociedad cabalmente revolucionaria capaz de superar las presiones del imperialismo. Para hacer eso, era necesario movilizar a las masas populares y capacitarlas en el curso de una prolongada lucha de clases dirigida por el proletariado. En el tercer mundo, decían, lo que se necesitaba era una guerra popular prolongada: apoyarse en las masas, rodear las ciudades desde el campo y construir el nuevo poder en bases de apoyo revolucionarias. Si bien tal orientación estratégica se derivaba de la rica experiencia de la Revolución China, Mao les advirtió a los revolucionarios del mundo que no debían imitar esa experiencia sino aplicarla creativamente a la situación de cada país.
Al comienzo, Mao esperaba convencer a la dirección cubana de seguir un mejor camino y se reunió con el Che cuando fue a China en 1960. Pero este se aferró a su estrategia foquista y a la idea de que la Unión Soviética debería ser un aliado de los movimientos populares.

Esta famosa lucha ideológica de los años 60 y 70 planteó muchos otros interrogantes de suma importancia: si es necesario forjar nuevos partidos comunistas (revolucionarios) para dirigir la lucha revolucionaria; el papel de la lucha armada en la revolución y cómo movilizar al pueblo para librarla; cómo evaluar las diferentes fuerzas de clase en el mundo (especialmente el campesinado en los países semicoloniales, semifeudales); cómo continuar la revolución después de la conquista del poder.

En ese proceso, se dieron nuevos avances de la ideología comunista--el marxismo-leninismo-maoísmo--y se llegó a un nivel más alto.

Hoy, 30 años después del asesinato de Guevara, ha habido grandes transformaciones en el mundo, como la mayor "tugurización" del tercer mundo y la mayor internacionalización de la producción y el mercado mundial. Esos cambios plantean nuevos interrogantes acerca de cómo liberarse del imperialismo. Pero para billones de personas pobres y desplazadas de todo el planeta, el desarrollo y la tecnología imperialistas son una pesadilla, y el futuro es o más angustia o la revolución. En el tercer mundo, el camino maoísta de la guerra popular prolongada sigue siendo la solución práctica y urgente a los problemas de hoy.

Hoy muchos jóvenes en Latinoamérica y Estados Unidos sienten la atracción del Che Guevara por ser un símbolo de autosacrificio, lucha armada e internacionalismo en la lucha contra el imperialismo yanqui. Para todos los que actúan motivados por amor al pueblo, es muy importante estudiar a fondo la experiencia histórica y luchar por entender las diferentes líneas y los diferentes caminos. Hoy esto es una cuestión de vida o muerte, que determinará si podemos plasmar en la realidad nuestros sueños revolucionarios. 
 

CIA: Operación MKCaos ACABEMOS CON LOS HIPPIES


 

 
Peter Tosh 

John Lennon, Jimi Hendrix, Jim Morrison ... sus muertes llenaron de lágrimas los ojos de millones de admiradores en todo el mundo. Pero ese llanto hubiera sido de rabia de haberse sabido que estos músicos no encontraron sus trágicos finales no como consecuencia de imprudencias o accidentes fortuitos, sino de un plan perfectamente organizado para poner freno a la contracultura norteamericana.
 
Los grandes medios de comunicación norteamericanos están infiltrados por agentes de la CIA y presuntos patriotas que encuentran muy poco conveniente que salgan a la luz historias sobre asesinatos políticos en Estados Unidos. Sin embargo, éstos existen y se relacionan directamente con las operaciones clandestinas que la Agencia Central de Inteligencia y el FBI han mantenido contra determinadas estrellas del rock, en aras de una estabilidad social mal entendida. Los blancos de estas acciones sabían que estaban en el ojo del huracán. De hecho, muchas de las víctimas sufrieron extraños episodios de paranoia antes de sus sospechosas muertes. 

En 1980, el periodista danés Henrik Krüger reunió cierto número de informaciones suprimidas sobre el entorno de Nixon dentro del Partido Republicano. Según Krüger, "el asesinato se convirtió en un modus operandi bajo el mandato de Nixon".
 
En aquella época, en la Casa Blanca se constituyó un verdadero escuadrón de la muerte, comandado por Howard Hunt, un asesino a sueldo de la CIA que solucionó para el presidente del Watergate muchos, «asuntos complicados». Sus métodos eran de lo más variado pero, dado que el mejor asesinato es aquel que nadie llega a investigar, las «sobredosis de droga» y los «suicidios» se convirtieron en los favoritos de su arsenal.  El trabajo mas complicado para Hunt fue el asesinato de John F Kennedy

En 1967, una forma de música cada vez más subversiva comenzó a fundirse con la política en San Francisco. Con la Guerra de Vietnam en pleno apogeo, las minorías raciales reclamando sus derechos y los soviéticos multiplicando su capacidad armamentística, no se podía tolerar que una pandilla de melenudos se pusiera a enredar más las cosas. El FBI, guardián del modo de vida norteamericano, decidió poner a trabajar a lo mejor de su departamento de operaciones clandestinas.
 
Por su parte, la CIA, muy aficionada a bautizar a sus actuaciones con nombres propios de una película de James Bond, puso en marcha la "Operación MKCaos", cuyo fin era terminar con el movimiento hippie, o al menos volverlo inofensivo. 

La nación entró en un estado cercano al propio de la ley marcial después de que hicieran su aparición aquellos jovenzuelos que se dejaban crecer la melena y se negaban a ser inmolados en el infierno asiático. 

Siguiendo las consignas de la CIA, la mafia recuperó el papel que ya interpretara durante la ley seca, dirigiendo laboratorios clandestinos que abasteciesen el mercado de las drogas. Incluso se constituyó una "mafia hippie", un grupo llamado "La Hermandad del Amor Eterno" que, liderado por el agente de la CIA Ronald Stark, llegó a hacerse con el monopolio del tráfico de LSD en Estados Unidos; todo ello con el propósito de socavar los cimientos de la floreciente revolución, a golpe de alucinógeno. 

Mae Brussell, una verdadera enciclopedia viviente en materia de conspiraciones, llegó a algunas conclusiones muy interesantes en un manuscrito inédito: "El LSD era el motor de toda la operación; el causante, entre otras cosas, del asesinato de Sharon Tate". Se sospecha que Charles Manson, músico fracasado que supo reconducir su talento hacia la carrera de gurú de una secta de asesinos en serie, Bobby Beausoleil, un espécimen de no mucha mejor catadura, y el Beach Boy Dennis Wilson, encontrado ahogado en extrañas circunstancias en 1988, fueron algunos conejillos de indias empleados en esta operación. El centro de este festival de la psicopatía alucinógena, e íntima amiga de los tres anteriores, era Mama Cass Eliot -líder de The Mamas & The Papas-, quien Murió en 1974 como consecuencia de un «paro cardiaco», según el forense. Su amigo Paúl Kassner piensa que fue asesinada y declaró: "Sabía demasiadas cosas sobre las conexiones criminales entre Hollywood, Washington y Las Vegas... También era amiga de Sharon Tate". 

En Reino Unido las cosas no eran muy distintas. Allí, el mayor enemigo para el orden público eran los Rolling Stones. Fueron sometidos a un incesante acoso por parte de las autoridades, que terminó en una trampa que dio con los huesos de los componentes del grupo en una celda por posesión de narcóticos. Peor suerte corrió Brian Jones -uno de sus miembros más carismáticos- que fue encontrado ahogado en su piscina el 2 de julio de 1969. El caso fue archivado como «muerte accidental» pero, en 1994, el diario UK Independent sacó a la luz hechos y testimonios que inducen a pensar que pudo tratarse de un asesinato. 

Cinco meses después del «accidente» de Jones, un festival de música celebrado en Altamont, cerca de San Francisco, acabó en batalla campal, deteriorando definitivamente la imagen del movimiento hippie. 

El responsable del desastre del festival de Altamont fue Ralph «Sonny» Barger, encargado de la seguridad y líder de la banda de motoristas conocida como «Los Ángeles del Infierno». Hubo numerosos heridos y una joven muerta, apuñalada por un motorista cuando presuntamente alzaba una pistola contra Mick Jagger. Tiempo después, Barger declaró ante un tribunal que llevaba años haciendo "trabajitos" para las autoridades. Quizá sabotear el festival de Altamont fuera uno de estos encargos. 

Así las cosas, con la juventud y la resistencia en el punto de mira de los sicarios de la «Operación Caos», no es nada inverosímil que Jimi Hendrix -el exótico y pacifista «Elvis negro de los 60»- se convirtiera en un blanco prioritario. ¿Fue Hendrix asesinado mientras se encontraba bajo el efecto de los barbitúricos? La versión que divulgaron los medios de comunicación fue la consabida sobredosis que tan oportunamente ha matado a tantas estrellas del Rock. Sin embargo, el encargado de la autopsia del músico, el Dr. Bannister, reportó que en el momento de limpiar su esófago «cantidades ingentes» de vino tinto «salieron a través de su boca y nariz» Asimismo encontraron gran volumen de esta bebida en sus pulmones. "Es notable -declaró el médico-, porque les aseguro que uno no tiene todos los días la ocasión de examinar un cadáver ahogado en vino. Tenía algo alrededor del cuello -creo que era una toalla-, y estaba también empapada de esta bebida". La hora de la muerte no coincide tampoco con la versión oficial que se ofreció a la prensa y, desde luego, los "detalles" proporcionados por Bannister no fueron dados a conocer, dejando que sus admiradores siguieran pensando en Hendrix como en un yonqui que murió ahogado en su propio vómito. 

El cadáver de Jim Morrison fue encontrado por Pamela Courson, su esposa, en la bañera de su piso de París, a primeras horas de la mañana del 3 de julio de 1971, exactamente dos años después de la muerte de Bryan Jones. A la mayoría de sus conocidos no les sorprendió esta muerte. Durante meses le vieron capitular lentamente, vencido por la desesperación y una creciente paranoia. Las autoridades americanas, preocupadas por su posición de liderazgo en el ámbito de la nueva izquierda, le habían estado acosando desde mucho tiempo atrás. Sin embargo, una vez más la prensa achacó el fallo cardiaco a una presunta, sobredosis, cuando era de sobra conocido que Morrison, espantado por la muerte de Janis Joplin, había renegado de las drogas. Algo tendrá que ocultar la CIA a este respecto cuando durante años ha mantenido a un agente suplantando la identidad de Morrison, manteniendo operativos, un pasaporte y varias cuentas bancarias a su nombre y -para añadir el toque de surrealismo al asunto- escribiendo un libro firmado por el difunto, todo ello para crear la leyenda de una presunta muerte fingida y así alejar las sospechas de un asesinato político. 

Blancos prioritarios 

La cantante folk Joan Báez, una de las más activas críticas que tuvo la participación norteamericana en Vietnam, sobrevivió a las acechanzas de la "Operación Caos". Tal vez esta deferencia se debiera a su padre, profundamente implicado en actividades clandestinas de la CIA, en especial en Iraq. Bob Dylan decidió abandonar cualquier tipo de activismo político después de un accidente de motocicleta que estuvo a punto de costarle la vida. Más curioso fue el caso de su compañero Phil Ochs. El más radical de los cantautores estadounidenses terminó desarrollando un grave caso de esquizofrenia en el que su otra personalidad era la de John Train, un agente de la CIA cuya misión era ni más ni menos que matar al propio Ochs. Y el caso es que lo consiguió... El 9 de abril de 1976 su cadáver fue encontrado ahorcado, sin signos que evidenciaran otra cosa que un suicidio. 
Sal Mineo, actor que alcanzó la fama con su interpretación en "Rebelde sin causa", fue apuñalado hasta la muerte el 12 de febrero de 1976. Lo curioso de este caso es que Mineo también había comenzado a desarrollar ciertos sentimientos de "paranoia", ya que se había embarcado en un proyecto cinematográfico para interpretar en el cine a Sirham Sirham, el presunto asesino de Bob Kennedy. La película trataría sobre la conspiración para asesinar al candidato a la presidencia, así como el proceso de control mental al que habría sido sometido Sirham para cargar con todas las culpas. 

El asesino de John Lennon, como Sirham, alegó enajenación mental como causa de su actuación criminal. Lo que nadie mencionó es que Mark David Chapman, a los 19 años de edad, habla sido huésped de un campamento de entrenamiento que por aquel entonces mantenía la CIA en Beirut. Otro hecho muy relevante con relación a Chapman es que éste parecía haber sido un tipo corriente hasta que fue sometido a un programa de «modificación del comportamiento» en el Hospital Castle de Hawai. El tratamiento incluyó el uso de torazina e hipnosis, dos de las recetas favoritas de la CIA, desarrolladas a lo largo del programa MK-Ultra. 

Varios autores hablan de una operación específica por parte de la Agencia para acabar con Lennon. Su nombre en clave sería "Operación Morsa". Los analistas de la Central de Inteligencia tenían muy claro que lo que estaba en juego en este caso era la identidad histórica y cultural de la contracultura y su ubicación en un lugar definido dentro del orden social. Por eso, no se conformó solo con la muerte del cantante, sino que, además, llevó a cabo una intensa campaña de descrédito después de muerto, destinada a acabar con la imagen pública del malogrado artista. 

En el Caribe, los ídolos tampoco estaban seguros. Peter Tosh, nacido el 9 de octubre de 1944, hijo de un predicador, trascendió sus humildes orígenes para convertirse, como Bob Marley, en un agitador tremendamente influyente en pro de los derechos civiles. En 1975, Henry Kissinger, durante una visita oficial a la isla, aseguró en un encuentro privado con el Primer Ministro jamaicano «que no existiría ningún intento de realizar operaciones encubiertas en contra del gobierno de Jamaica». 

Los principales portavoces de la oposición al gobierno y líderes indiscutibles del movimiento rastafari fueron Bob Marley y Peter Tosh. El primero murió de cáncer, aunque son muchos los que sospechan que esa enfermedad bien pudo ser provocada. En cuanto a Tosh, tres asesinos profesionales se presentaron en su casa y le fusilaron sin más. 

Pero el reggae no es la única música negra que ha sufrido las asechanzas del asesinato político. Una densa cortina de humo cubre todo lo relacionado con el asesinato del rapero Tupac Shakur, acribillado a balazos en un semáforo de Las Vegas el 7 de septiembre de 1996. Seis meses después sufría la misma suerte otra estrella de hip hop, The Notorius BIG. Las letras del rap estaban convirtiéndose en un factor de cohesión y conciencia política dentro de los sectores más beligerantes de la comunidad afroamericana, y eso era algo que no podían consentir los responsables de Caos. La situación ha llegado a tal extremo que, recientemente, una conocida casa de juego admitía, a través de Internet, apuestas sobre la fecha en que será asesinado Puff Daddy, quien ha venido a convertirse en el heredero musical de los dos fallecidos. 

No han sido los últimos casos. Los más que extraños suicidios de David Hutchance, líder del grupo INXS y activista en movimientos como Greenpeace y Amnistía Internacional, o de Kurt Cobain, alma del grupo Nirvana y, potencialmente una figura de la talla de Morrison o Lennon, nos hacen sospechar que la "Operación Caos" goza de un magnífico estado de salud..

 
 
 


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