lunes, 19 de noviembre de 2007

La participacion norteamericana en el Golpe chileno de 1973

La participacion norteamericana en el Golpe chileno de 1973


Chile: Los golpistas mercenarios segun documentos de la CIA

Pese a la falacia norteamericana sostenida durante 27 años de que EE.UU no respaldó ni tuvo conocimientos del golpe militar en Chile, los documentos recientemente desclasificados comprueban la completa información que recibió el gobierno norteamericano los días previos al derrocamiento de Allende, el rol que desempeñaron sus aparatos de inteligencia y el de financiamiento de los partidos golpistas.

Las agencias norteamericanas trabajaron más intensamente desde 1970 para destruir la democracia chilena. "El embajador Korry fue autorizado el 22 de septiembre de 1970 para decirle a (Eduardo) Frei (Montalva) que contara con el apoyo financiero norteamericano para planear un golpe militar", se expresa en un informe secreto del Departamento de Estado recientemente desclasificado Posteriormente, en septiembre de 1972, la CIA informaba que "(Augusto) Pinochet... admite reaciamente que ahora ha variado su forma de pensar: Allende debe ser forzado a abandonar el poder o ser eliminado...".

Sin embargo, la prueba más contundente del conocimiento y participación norteamericana es el cable enviado por la CIA el 8 de septiembre de 1973, cuando se concretó la operación para derribar al gobierno de la UP: "De acuerdo con (tachado), la Marina tiene como fecha de inicio del movimiento para derrocar al gobierno de Salvador Allende en Valparaíso a las 8:30 el 10 de septiembre. La Fuerza Aérea (FACH) apoyaría esta iniciativa después que la Armada inicie las acciones de tomar la provincia de Valparaíso, dirigir un ultimátum exigiendo la renuncia de Allende o amenazando con tomarse Santiago". Luego, detallando uno a uno los pasos del golpe, el documento señala: "Después de que la Armada emprenda esta acción contra el gobierno, la FACH silenciaría las radios gubernamentales. Al mismo tiempo, planea establecer una cadena nacional usando las estaciones radiales existentes de la oposición tales como las emisoras Balmaceda, Minería y Agricultura."

El despacho de la CIA revela un alto grado de conocimiento de los contactos secretos entre los altos mandos de la conspiración Al respecto, dice: "El comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Leigh, ha informado al comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, sobre esta materia, y Pinochet le ha dicho que el Ejército no se opondría a esta acción de la Armada. (tachado) cree que las unidades del Ejército se unirán al golpe después de que la FACH entregue su apoyo a la Armada. Sin embargo, (tachado) no tiene certeza si los generales del Ejército apoyarían activamente los esfuerzos de la Armada y de la FACH para derrocar a Allende. El general Leigh, sin embargo, planea continuar en contacto con Pinochet y otros generales de Ejército en el período comprendido entre el 8 y el 10 de septiembre". El cable también recoge la adhesión al golpe de Carabineros, señalando al general Arturo Yovane como el hombre contactado de la policía.Si bien el informante creía que el golpe se produciría "el 10 de septiembreo en el curso de esa semana", el informe analiza las escasas posibilidades de que Allende evite la asonada militar: que renuncie a la presidencia, llame a un plebiscito o anuncie la formación de un gabinete compuesto solamente por militares. La CIA tenía un conocimiento obsoluto de los preparativos para el golpe de Estado.

El 9 de septiembre envía un nuevo informe donde se anunciaba que "las acciones de la Armada del día 10 se han pospuesto, probablemente para el día 11 de septiembre". Además, concluye que "el tiempo corre en contra del Presidente, especialmente si él no está al tanto que su fecha límite es el día 10 " y agrega que "Allende enfrenta la más seria amenaza para continuar en su cargo desde que fue electo hace tres años".

EE.UU FINANCIO A LOS GOLPISTAS

Desde que se reemplazó a la dictadura por gobiernos civiles, las cúpulas políticas del sistema ha dicho que para poner fin a la transición, los protagonistas deben estar dispuestos a reconocer sus errores. La reciente desclasificación de documentos de la CIA agrega un elemento a ese compromiso. Los documentos revelan que el PDC, al igual que un sector del Partido Radical y la derecha fueron los principales beneficiarios de los aportes económicos determinados por la política intervencionista de Nixon-Kissinger. Todos los partidos beneficiados han optado por cuestionar la veracidad de la información y negar haber recibido dineros de la CIA.
Esto es un retrato de la inconsecuencia. Los documentos son verdaderos al respecto. Todos los partidos que conformaron la "CODE", coalición opositora al Gobierno de Allende, y la DC en particular recibieron financiamiento de la CIA. Los gremios que se movilizaron en su contra también. Estos hechos no son nuevos. Ya en la época se sabía que era así. En el informe del Senado norteamericano ("informe Church") se consignaron los mismos antecedentes.

Este informe no fue difundido en Chile, pues se publicó en los años '70, época de dictadura que prohibió su circulación. Por lo cual, no se pueden tener dobles estándares. Nadie cuestiona la veracidad de los documentos de la CIA cuando sirven para demostrar que Manuel Contreras era un agente pagado por ellos. Tampoco correspondería negarlo respecto al financiamiento señalado. El negar hechos históricos conocidos, sólo consiguen aumentar la brecha de credibilidad que existe entre ellos y la opinión publica.

El plan Chile Declassification Project constituye una desclasificación selectiva. Un sinnúmero de documentos aún permanecen en reserva y lo difundido fue rigurosamente censurado para proteger su labor de inteligencia y a sus agentes. Pero, pese a lo parcial de la información, la principal conclusión que se extrae es que la CIA siempre ha interferido en Chile. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU inició una sostenida intervención en ese país, mediante financiamiento a partidos, operaciones encubiertas, entrega de fondos a medios de comunicación y organizaciones empresariales y sindicales, etc. Ya en las elecciones de 1942 Washington respaldó al candidato radical Juan Antonio Ríos. En 1962, cuando la Casa Blanca asumió que la izquierda chilena podía llegar al poder, inició un apoyo económico a la DC, que se extendería hasta 1974 y que incluyó US$ 3 millones para la candidatura de Eduardo Frei Montalva. El triunfo Allende hizo que EE.UU redoblara el respaldo económico a la centroderecha, operara para desestabilizar la economía, financiara medios de comunicación opositores y estableciera vínculos conspirativos con militares golpistas. Por lo cual, constituye una hipocresía calificarla de una simple "intromisión en asuntos internos". Todos los sectores políticos chilenos en algún momento recibieron el apoyo financiero y el respaldo político de la EE.UU. Los radicales en la década de los '40; la derecha, entre 1960 y 1973; la DC desde 1962 al '74 y nuevamente en los '80, y la Alianza Democrática a mediados de los '80, fueron a golpear las puertas y a recibir dólares de EE.UU. Cito algunos ejemplos.

En los documentos desclasificados hay un memorándum enviado el 25 de marzo de 1970 a Kissinger. En él se informa del viaje del senador Pedro Ibáñez a EE.UU para recoletar fondos para la campaña presidencial de Jorge Alessandri. Según el informe, el entonces dirigente del Partido Nacional le habría expresado sus esperanzas de que "el Gobierno de EE.UU apoye a Alessandri tanto con financiamiento como con asesores técnicos..". Ibáñez regresó a EE.UU en diciembre de 1971, en pleno gobierno de Allende, también para solicitar ayuda económica para su partido.

El 11 de septiembre de 1973, mientras se concretaba el golpe de estado, la oficina de la CIA en Chile envió al secretario adjunto de Asuntos Interamericanos, Jack Kubisch, un informe sobre la petición de un alto oficial chileno de ayuda económica a EE.UU. El documento dice: "Le estamos enviando para su información el memorándum adjunto de una posible petición de asistencia para un oficial clave del grupo militar que planea derrocar al Presidente Allende". Esta información es ampliada en otro documento de la CIA en el que se asegura que "en la tarde del 10 de septiembre (tachado) dio cuenta del encuentro con un importante oficial del Ejército chileno solicitando ayuda financiera de EE.UU para un intento de derrocar a Allende". Se agrega que "la preocupación del militar era saber si EE.UU estaba dispuesto o no a apoyar a los militares en el caso de que las cosas se complicaran".

Pese a estar profusamente tachado, un documento que recuenta las entregas de dinero a los partidos políticos chilenos entre 1962 y 1974 permite concluir que EE.UU aprobó en 12 años 28 diferentes ítems de financiamento, para "respaldar a los partidos democráticos". Tal política de respaldo fue tan sistemática que un despacho del Departamento de Estado al embajador en Chile le recomienda la forma de repartir los fondos y elegir los candidatos para las siguientes elecciones: "(Los fondos) serán administrados por el embajador en base a las recomendaciones de un 'equipo de elecciones' formado por personal de la embajada y de la CIA", dice el informe. Y continúa: "Este comité de elecciones decidirá de acuerdo a las necesidades de ayuda de cada candidato (...) La asistencia no se entregará a través de los partidos políticos, dado que el dinero podría ser usado para apoyar a individuos cuyos intereses estén en desacuerdo con los nuestros". En un documento desclasificado de 1969, con posterioridad a las elecciones parlamentarias de ese año, se informa: "Es importante destacar que de los 12 candidatos seleccionados por el equipo de la embajada, diez fueron elegidos".

LAS RAZONES DE LA CIA PARA FINANCIAR A LA DC CHILENA

"La CIA propone entregar asistencia financiera encubierta a la DC chilena por un total de (tachado). La propuesta parte de la base de que esta debiera ser la última asistencia al PDC bajo las condiciones actuales". El informe realizado por Jack Kubisch contienea una de las más sorprendentes revelaciones de los documentos desclasificados donde se devela que las autoridades de ese país -a través de la CIA- continuaron apoyando económicamente a la DC hasta el mes de julio de 1974. En efecto, según un informe de la CIA que recopila los montos entregados a las diferentes facciones políticas chilenas entre 1962 y 1974, la DC recibió para la campaña de Eduardo Frei Montalva US$ 3 millones. En otro informe de la agencia del 15 de marzo de 1971, se analiza el presupuesto para las elecciones de abril de 1971, incluyéndose un petitorio de la DC para fondos adicionales. Esta solicitud fue aprobada por el Comité de los 40 el 22 de marzo de ese año. Un año después, en octubre de 1972, el mismo comité aprobó fondos por US$ 1.227.000 para respaldar a la DC, al Partido Nacional, al Partido Izquierda Radical y al Partido Demócrata Radical. Sin embargo, estos flujos de dinero no cesaron tras el fin del gobierno de la UP.

En efecto, un informe revela que el Comité de los 40 aprobó la entrega de dineros a la DC en dos oportunidades después del golpe. La primera se realizó el 10 de octubre de 1973. Cerca diez meses después, el 24 de junio de 1974, el informe señala que "tras un largo debate en el Comité de los 40 se aprobó telefónicamente el pago de (tachado) por compromisos asumidos con la DC antes del golpe". Ambas cifras fueron censuradas antes de la desclasificación.

Cuando aún no cesaban las repercusiones del golpe militar, las autoridades norteamericanas realizaban un debate sobre la propuesta de la CIA de continuar con la asistencia económica al PDC. Según la CIA había razones poderosas para la ayuda económica a los entonces aún aliados del golpe militar. "Ello permitiría respaldar a la DC y a integrantes del sector privado a enfrentar el cambio radical que atraviesan tras el derrocamiento de Allende". Según el documento, además, si se detenía la actividad de la DC, "los únicos beneficiados serían los comunistas, ya que seguirían operando y recibiendo dineros". Además, consta en el informe, algunos pensaban que sin la ayuda de la DC "es imposible que la Junta sea capaz de llevar a cabo un gobierno eficiente, especialmente en el área económica". Y ante el riesgo de que éstas acciones encubiertas fueran detectadas por la Junta Militar, se sostiene: "En caso de ser descubiertos podríamos decirle a la Junta que solamente estábamos liquidando nuestras obligaciones anteriores con el PDC", señala un informe de Jack Kubisch.

En un primer momento el Comité de los 40 se negó a seguir financiándole, según un documento de la CIA que hace referencia a un mensaje del entonces embajador David Popper. "Entiendo que la propuesta de financiar al PDC por la cantidad de [tachado] para el período 1 de julio de 1973 al 31 de marzo de 1974 haya sido rechazada", señala el diplomático. "Acepto esa decisión, pero pido que se reconsidere la aprobación para el periodo 1 de julio al 10 de septiembre de 1974. Los registros indican que tenemos una obligación con el PDC por esa cantidad y ellos piensan que nosotros le debemos ese dinero", concluye Popper. Así se hace. Según consta en los documentos, la CIA autorizó la entrega de fondos para financiar en octubre de 1973 un viaje que "un escuadrón de la verdad" integrado por destacados dirigentes DC realiza por países de Europa y América Latina para explicar la decisión del PDC de apoyar al nuevo gobierno chileno". En los documentos no se hace referencia a las personas que participaron en el viaje -parte de los textos están tachados-, aunque en octubre de 1973 la prensa consigna que un grupo de parlamentarios de la DC entre los que se incluía Enrique Krauss, Juan Hamilton y Juan de Dios Carmona iniciaron una gira por países europeos y latinoamericanos para "rectificar errores cometidos por personeros de izquierda que presentaron en el exterior una imagen distorsionada de la realidad nacional".

Frente a la participación de EE.UU. en el golpe militar y posterior apoyo a la dictadura, según sus propios documentos, la actitud del gobierno es de absoluta dependencia e inconsecuencia. Tonos distintos utilizaron voceros del gobierno para referirse a la desclasificación de documentos de la CIA. El ministro secretario general de Gobierno, Claudio Huepe (DC), informó que la Cancillería designó un grupo de trabajo de más de 15 personas para organizar y resumir los 120 tomos de archivos que entregará un informe al Presidente Lagos y, agregó, que si existen antecedentes que ameriten una investigación judicial, serán enviados al Ministerio de Justicia para que este los ponga a disposición de los tribunales. Consultado sobre la posibilidad de hacer un reclamo formal a EE.UU, Huepe señaló que "en este momento no tiene mucho sentido reclamar ante EE.UU, ya que el actual gobierno ha hecho un esfuerzo por transparentar la información". En cambio, el que cerró de plano la posibilidad de reclamar a EE.UU José Miguel Insulza, (PS, ministro del Interior): "No creo que sea necesario pedir explicaciones a Washington", dijo. Y agregó: "En general estos documentos no dicen nada nuevo. Todo el mundo tiene bastante claro lo que ocurrió durante esos años. Los documentos sólo confirman la actuación de EE.UU en un período muy convulso de nuestra historia, lo cual ya sabíamos".