lunes, 29 de octubre de 2007

Heroina : La causa REAL de la invasión a Afganistán.

DATOS GENERALES

Origen

En 1883, Dreser, un químico alemán, aisló un opiáceo nuevo gracias a la acetilización del clorhidrato de morfina, la diacetylmorfina.

Etimología
La acción de esta nueva droga sobre las vías respiratorias era tal, que se creyó que había sido vencida definitivamente la tuberculosis, por lo que se le dio el nombre de heroína (Heroish, remedio enérgico). La heroína sin refinar se conoce como brown sugar (azúcar moreno); y ya refinada como horse o H.





QUÍMICA

Identificación

La heroína sin refinar es un polvo granulado color canela; ya refinada es un polvo blanco, fino y cristalino.

Composición
Esta es su fórmula espacial:

Formas de adulteración
Como todos los opiáceos de venta ilícita, la heroína puede adulterarse con quinina, lactosa, azúcar, bórax y otros fármacos depresores del SNC como barbitúricos y sedantes o contaminarse con bacterias, virus, hongos o partículas. Se han reportado algunos casos de sustitución total de heroína por pentazocina más el antihistamínico tripelenamina.



FARMACOLOGÍA
Mecanismo de acción y formas de empleo

Por lo general, la heroína se disuelve en agua y se inyecta directamente en las venas, aunque también puede ser inhalada [por lo tanto el accidente de Mia en la película Pulp fiction al inhalar heroína -si era eso lo que se inyectaba Vincent Vega- pensando que era cocaína, no se debió a la vía de administración sino a una ficción de Tarantino].

William Burroughs describe el ritual que observa un junkie (palabra inglesa para designar a los que se inyectan morfina o heroína):

Hierve una píldora de heroína en un frasco de medicinas. Primera tensión dramática: ¿se romperá el cristal al contacto con la llama? Luego enrolla una misteriosa tira de papel mojada en saliva alrededor del extremo de un cuentagotas, saca una aguja hipodérmica y acto seguido la empuja a través del papel. Absorbe entonces la heroína disuelta dentro del cuentagotas y la balancea peligrosamente en el borde de la mesa. Otra situación de suspense. ¿Se caerá? Pero el intrépido escocés se quita serenamente el cinturón -nueva tensión: los pantalones- para enrollárselo a través del bíceps izquierdo.Apretándolo con los dientes, palpa la venda y con gran delicadeza introduce la aguja.


Llegado a ese punto explica las ventajas del cuentagotas: al expulsar el líquido, la presión del índice y el pulgar se equilibra y actúa a través del eje de la aguja, evitando que se salga de la vena. Que parte de la droga no pueda salir del cuentagotas tampoco es una desventaja, porque soltando el cinturón y dejando que el brazo cuelgue, el cuentagotas se llena de sangre. Se inyecta de nuevo, lo deja llenarse y bombea así durante algún tiempo. Luego saca la aguja despacio, permitiendo que un pequeño reguero de sangre le corra por el brazo. Mientras procede a secarse con parsimonia la salpicadura, habla desenfadadamente de otros asuntos. (5)

Los efectos de la heroína comienzan entre los 3 y los 5 minutos después de haber sido inyectada o inhalada y duran entre tres y cuatro horas. Al llegar al cerebro la heroína ocupa los receptores opioides, principalmente los receptores mu que funcionan en el área de la analgesia y deprimen la respiración; y los receptores delta que, según teorías recientes, pueden estar más vinculados con el estado anímico que con la analgesia. (17)

Usos terapéuticos
A partir de su aparición, la heroína se utilizó principalmente para tratar la tuberculosis por su capacidad para suprimir el reflejo de la tos. Pronto se vio que su efecto anestésico no era mayor que el de la morfina, pero era más activa por lo que podía utilizarse en dosis menores logrando el mismo efecto con las consiguientes ventajas a nivel de acumulación en los tejidos. Sin embargo, algo más la diferenciaba de la morfina: ciertos efectos estimulantes y no sólo analgésicos, por lo que durante mucho tiempo se recomendó como cura para el hábito producido por la morfina. Actualmente el clorhidrato de heroína se utiliza muy poco ya sólo como antitusígeno en casos severos.

Dosificación
Las dosis terapéuticas son de 5 a 10 mg por medio de inyecciones subcutáneas o intramusculares. Como antitusígeno se recomienda en dosis de 1.5 a 6 mg por vía oral. Para usos extrafarmacológicos, las dosis bajas rondan los 5 mg, las medias 15 mg, y las altas más de 25 mg. La dosis letal se calcula en 250 mg para sujetos sin tolerancia.

Efectos psicológicos y fisiológicos
Según describe Escohotado, las primeras administraciones de heroína se reciben con manifestaciones de fuerte desagrado, entre las cuales destacan náuseas y vómitos. La sensación inicial se conoce como rush, una estimulación placentera e inmediata de los centros nerviosos de la parte superior del cerebro:

Concluida la sensación inicial, el efecto depende de la dosis. Lo siguiente es un estado de desinterés o autosuficiencia ante las cosas habituales (con o sin vómitos), seguido de un entumecimiento que se desliza hacia semisueños tanto más breves como mayor sea el grado de ebriedad. Si la dosis se modera -como hace con la bebida quien sabe beber-, puede producir algunas horas de calma lúcida y no enturbiadas por el sopor, abierta al contacto con otros y a la introspección... La intensidad del efecto apaciguador liquida preocupaciones y temores como se aparta un visillo o se mueve un cubierto. (9)

Alexander Shulguin, diseñador de drogas y defensor del uso responsable de todo tipo de sustancias psicoactivas, asegura: "En mi caso, al probarla, sentí una especie de paz somnolienta, lejos de las preocupaciones y el estrés. Pero también experimenté falta total de motivación, de alerta y de cualquier urgencia por hacer las cosas. No me gustó la heroína porque, bajo sus efectos, nada parece ser importante." (21)

A nivel físico se presenta contracción pupilar, insensibilidad al dolor, disminución de la presión arterial, del ritmo respiratorio y del deseo sexual, e incoordinación muscular.

En caso de administraciones continuas puede presentarse obstrucción intestinal. La hepatitis parece ser la complicación más frecuente, aunque no se ha determinado si es directamente provocada por la droga o por los métodos de administración intravenosa. Esta insalubridad que lleva a compartir agujas no esterilizadas entre los usuarios, puede ocasionar también el contagio del virus del sida y del tétanos así como diversas infecciones cutáneas.

No se han detectado alteraciones genéticas debidas al uso de heroína, sin embargo, los hijos de mujeres que la consumen frecuentemente durante el embarazo suelen nacer con bajo peso y presentan manifestaciones abstinenciales en diferentes grados.

Potencial de dependencia
La tolerancia provocada por la heroína es alta y se desarrolla con relativa rapidez. Lo mismo sucede con la dependencia psíquica y fisiológica. Para experimentar una necesidad física apremiante bastan alrededor de cinco semanas de usar diario un cuarto de gramo (ir al apartado de ¿Qué es una droga psicoactiva? para consultar información detallada al respecto de los receptrores cerebrales de los opiáceos y la forma en que ocasionan la dependencia física).

En la terminología propia de los usuarios de la heroína, cuando alguien asegura que "el monito se le sube a la espalda", está sufriendo un síndrome abstinencial. En palabras del experto usuario William Burroughs:

La carencia de droga afecta a la gente de maneras distintas. La mayor parte sufren sobre todo vómitos y diarrea. Los del tipo asmático, de pecho estrecho y hundido, suelen tener accesos violentos de estornudos, flujo de nariz y ojos, y en algunos casos espasmos de los tubos bronquiales que les impiden respirar. En mi caso, lo peor es la baja de tensión y la consiguiente pérdida de líquido en el cuerpo, con una debilidad extrema, como tras un shock. Se siente como si la energía vital hubiese dejado de fluir y entonces todas las células del cuerpo se ahogan en una pila de hueso... La razón de que sea prácticamente imposible cortar el uso y curarse uno solo estriba en que la enfermedad dura de cinco a ocho días. Doce horas podrían resistirse con facilidad, veinticuatro sería posible, pero de cinco a ocho días es demasiado tiempo… (5)



¿Qué hacer en caso de emergencia?

La intoxicación por heroína se caracteriza por miosis en grado máximo (las pupilas se ven del tamaño de la punta de un lápiz), náuseas, vómito, depresión de los sistemas respiratorio, circulatorio y digestivo.

La mayoría de los casos de sobredosis pueden atribuirse a dos factores: 1) la mala apreciación de la tolerancia en los consumidores que, tras largos periodos de administrarse una dosis alta, sufren un periodo de abstinencia y vuelven a usar la misma dosis que acostumbraban; o 2) un suministro repentino de heroína sin adulterantes que implica una dosis mayor a la habitual. En casos de gravedad se produce un colapso respiratorio, coma y muerte, por lo que resulta indispensable la intervención médica y no permitir que el sujeto se duerma ya que hay peligro de muerte por asfixia.

La naloxona Narcan®, en dosis de 4 mg por vía intravenosa, intramuscular o subcutánea, actúa como antagonista de los efectos producidos por la intoxicación aguda, pero no resuelve el síndrome de abstinencia. Si no hay respuesta después de 3 dosis de naloxona aplicadas en intervalos de 3 minutos, es posible que otra droga esté implicada o exista alguna enfermedad.

Si la droga fue ingerida y el individuo está consciente, se recomienda dar carbón activado disuelto en agua y provocar el vómito. Posteriormente se recomienda un lavado gástrico. Si fue inyectada se utilizan compresas de hielo en el sitio de aplicación para disminuir el flujo capilar sanguíneo. En ambas las circunstancias se recomienda mantener caliente al paciente y darle de beber café negro fuerte.



HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La heroína es una sustancia prohibida, perteneciente a la Lista I. En la práctica esto significa que no hay autorización alguna para comercializar la heroína con fines recreativos. Sus fines científicos y médicos virtualmente no existen.

En el caso de la legislación mexicana en materia de drogas, de acuerdo a las Tablas de penas previstas en el artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, portar menos de 1 g de HEROÍNA se considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el Artículo 199 del mismo código. Una cantidad mayor se considera como tráfico y sí está sujeta a penalización, dependiendo de la cantidad. (Consultar las tablas) La dosis media consignada en Las drogas tal cual... como consumo personal es de 15 mg.



La fortuna de Bayer: Aspirina y Heroína

A finales del siglo XVIII, la compañía Bayer es todavía una pequeña fábrica de tintes en una provincia alemana. Sin embargo, gracias a que un empleado suyo, pudo aislar la diacetilmorfina, la suerte de esta empresa cambia por completo. Los primeros experimentos con la nueva droga se realizan dentro de sus laboratorios, orientándose hacia el tratamiento de la tos, disnea y tuberculosis.

Un par de años después, la Aspirina® y la Heroína®, se anuncian juntas como insuperables analgésicos y para contrarrestar varias enfermedades pulmonares.

Gracias a las estratosféricas ventas que ambos productos reportan durante casi tres décadas, la firma Bayer pasa a convertirse en una poderosa empresa con altísimos índices de exportación.


La propaganda para comercializar la heroína a nivel mundial asegura: "Al revés que la morfina, esta nueva sustancia produce un aumento de la actividad. Adormece todo sentimiento de temor. Incluso en dosis mínimas hace desaparecer todo tipo de tos." (9)


En México, como en todo el mundo, la Botica de Tacuba la publicita hacia 1898 en los siguientes términos: "El mejor remedio para la tos es el jarabe balsámico de benzoheroína, preparado por José E. Bustillos e hijos, 5ª calle de Tacuba 78, México D.F., con cantidades perfectamente dosificadas de heroína, bromoformo y benzonato de sodio, que obran eficazmente en el tratamiento de la tos por rebelde que sea. El pomo vale dos pesos." (2) Sin embargo hay otro uso por el que destaca la heroína en esos días. El químico que la aisló pudo observar muy pronto que los morfinómanos tratados con ella "dejaban casi en seguida ese vicio", por lo que se apresura a definirla en los siguientes términos: "Sustancia carente de propiedades habitoformantes, de muy fácil uso, y, sobre todo, la única que puede curar en poco tiempo a los morfinómanos". (2)





Las colonias europeas y la prohibición de la heroína

Los elogiosos comentarios de su descubridor acaban por desvanecerse cuando se comprueba que la heroína únicamente representa para los morfinómanos un cambio en su objeto de preferencia. Estos casos se perciben como un fenómeno de proporciones crecientes en algunas ciudades europeas, pero dicha percepción cambia cuando la moda se difunde en las colonias.

Hacia 1924, los empresarios en Egipto, pagan cada semana a sus empleados con heroína. Este sistema salarial genera graves problemas de adicción, nutrición y solvencia económica entre la población árabe; por lo que un año después, durante la Convención de Ginebra, a solicitud de las potencias colonialistas (Inglaterra, Francia, Bélgica y España), la heroína y el cáñamo se incorporan a la lista de sustancias controladas. Por supuesto no hubo representación independiente de los territorios productores de cáñamo (África y Asia) y adormidera (Turquía, Rusia, Persia y Afganistán).

Durante esa misma reunión se crea el Comité Central Permanente, compuesto por ocho miembros, dos nombrados por Estados Unidos y Alemania y los seis restantes por el Consejo de la Sociedad de Naciones. A pesar de ello, la delegación estadounidense tuvo el descaro de abandonar la conferencia alegando que las otras delegaciones sólo querían discutir problemas de drogas manufacturadas, sin establecer primero un límite a la producción de opio crudo en cada zona. En palabras de Antonio Escohotado: "Se trataba de decirle a quince o veinte países cuánto podían cultivar de ciertas plantas, fuesen cuales fuesen sus tradiciones. El motivo alegado era que tales cultivos representaban una amenaza para gentes a miles de millas de distancia." (9)



En 1931 se realiza otra Convención en Ginebra. Estados Unidos es ya el principal sufragador de la Sociedad de las Naciones Unidas. Esto le sitúa en una posición de fuerza no sólo moral sino técnica, pues el Comité Central apoyaría en adelante sus criterios incondicionalmente. A cambio de poner en práctica las directrices del Convenio de 1925 y la fijación de montos y evaluaciones sobre la producción lícita de adormidera y otras plantas psicoactivas con utilidad médica, la delegación estadounidense autoriza un generoso incremento de dotaciones destinadas a poner en práctica los acuerdos internacionales.

Cinco años después, a través del Convenio para la Supresión del Tráfico Ilícito de Drogas Nocivas, los países afiliados a la Sociedad de Naciones se obligan a perseguir y castigar severamente el tráfico de "drogas nocivas" y se recomienda a todos la creación de servicios especializados de policía. La cruzada americana se había convertido en cruzada mundial.



El ritual de un junkie

Gracias a su prohibición, la heroína no tarda en formar en las urbes occidentales lo que algunos llaman "el culto ceremonial a la aguja de nuestro tiempo". Para comprenderlo mejor basta asomarse a las magníficas páginas, en parte autobiográficas de Jonqui y El almuerzo desnudo en las que William Burroughs describe con honestidad y desenfado el sistema de vida de los llamados junkies:

El trabajo del traficante es una especie de servicio público que va rotando de uno a otro miembro del grupo. La duración de tal servicio suele ser de unos tres meses. Todo el mundo está de acuerdo en que se trata de un trabajo ingrato… Casi todos los vendedores callejeros consiguen sólo lo suficiente para mantener su hábito. (Cortaban con lactosa diez a dieciséis por ciento de H, lo cual constituye un porcentaje bastante alto)… La droga es una ecuación celular que enseña al usuario hechos de validez general. Yo he aprendido muchísimo gracias al uso de la droga: he visto la vida medida por cuentagotas de solución de heroína.


He experimentado la agonizante enfermedad de la privación de la droga, y el placer del alivio cuando las células sedientas de droga beben de la aguja. Quizá todo el placer sea alivio. Yo he aprendido el estoicismo celular que la droga enseña al que la usa. He visto una celda llena de yonquis enfermos, silenciosos en inmóviles en aislada miseria. Ellos conocían la inutilidad de quejarse o moverse. Ellos sabían que básicamente nadie puede ayudar a otro. No existe clave, no hay secreto que tenga el otro y que pueda comunicar…He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es como el alcohol o la yerba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no es un estimulante. Es un modo de vivir... La pregunta se plantea con frecuencia: ¿Qué es lo que hace que un hombre se convierta en drogadicto? La respuesta es que uno normalmente no se propone convertirse en drogadicto. Nadie despierta una mañana y decide ser drogadicto. Por lo menos es necesario pincharse dos veces al día durante tres meses para adquirir el hábito. Y uno no puede saber realmente lo que es la enfermedad de la droga hasta que ha tenido varios hábitos. Yo tardé casi seis meses en adquirir mi primer hábito, y aún entonces los síntomas de carencia eran leves. Creo que no es exagerado decir que fabricar un adicto lleva cerca de un año y varios cientos de pinchazos… Las preguntas, naturalmente, pueden responderse: ¿Por qué empieza uno a usar estupefacientes? ¿Por qué sigue uno usándolos lo bastante como para convertirse en un adicto? Uno se hace adicto a los narcóticos porque carece de motivaciones fuertes en cualquier otra dirección. La droga se impone por defecto. Yo empecé por cuestión de curiosidad. Seguí pinchándome mientras pude conseguir droga [junk en el original]. Terminé colgado de ella. La mayor parte de los adictos con los que he hablado cuentan una experiencia semejante. No empezaron a usar drogas por ninguna razón que sean capaces de recordar... Jamás he lamentado mi experiencia con las drogas. Creo que tengo mejor salud en la actualidad como resultado de utilizar droga intermitentemente, de la que tendría si nunca hubiera sido un adicto. Cuando uno deja de crecer empieza a morir. Un adicto nunca deja de crecer. Muchos adictos cortan el hábito periodicamente, lo que implica una contracción del organismo y el reemplazamiento de las células que dependen de la droga. Una persona que utiliza la droga está en un estado continuo de contracción y crecimiento en ese ciclo diario de necesitar el pinchazo y el pinchazo recibido... (6)



La CIA y el tráfico de heroína

Aprovechando este culto heroínico en amplios sectores de las principales urbes de todo el mundo, la CIA emprende a finales de los sesentas una de las estrategias más rentables y escandalosas de su historia: permite que sus agentes asiáticos trafiquen heroína respaldados por el Nugan-Hand Bank con cede en Australia. Este banco se dedicaba a blanquear todo el dinero proveniente del famoso Triángulo Dorado encargado de producir la heroína en el sudeste asiático. Las ganancias del tráfico ilícito eran empleadas en la compra de armamento para sostener la incosteable y absurda guerra de Vietnam que cada vez tenía menos adeptos entre los miembros del Congreso facultados para aprobar o rechazar el presupuesto otorgado al ministerio de defensa. Este escándalo ha servido para comprender en buena medida el auge que la heroína tuvo en los Estados Unidos durante los setenta y quizá explique también su persistencia en las siguientes décadas.



La aparición de los chippers

La aparición de los chippers es un fenómeno reciente que ha tenido lugar entre profesionistas de clases media bien informados y preocupados por su salud. El término chipper se utiliza para describir a "los consumidores no-adictos que usan drogas adictivas de una manera controlada". Según explica uno de ellos, la heroína puede ser relativamente segura, si se usa de una manera inteligente:

En general, parece ser que los usuarios de morfina y heroína en la clase media no son menos saludables que la población en general... Puede haber algunos problemas asociados con el uso controlado de H a largo plazo, pero no están bien documentados y ciertamente no se comparan con aquellos asociados al tabaco o el alcohol. ¿Entonces de dónde vienen los problemas de salud por el consumo de heroína? Primordialmente del uso de agujas, la presencia de adulterantes en la droga, la nutrición y el cuidado de salud deficientes asociados con el estilo de vida de los adictos; y de la violencia implicada en dicho estilo de vida... El problema de las agujas es que inyectas demasiada porquería en tu cuerpo (adulterantes y diluyentes), corres el riesgo de infectarte con algo (HIV o virus de hepatitis), y te amuelas las venas y la piel... Así es que, si puedes obtener heroína limpia de una fuente confiable y evitas el intercambio de agujas o la inhalas, enfrentarás pocos problemas de salud. Potencialmente estos problemas pueden surgir de volverte adicto e improductivo o de una sobredosis accidental. Los chippers evaden la adicción sometiéndose a estrictos límites en su uso ("Yo sólo lo hago los fines de semana" es un límite común). Para que se presente un síndrome abstinencial en el laboratorio se necesitan un par de semanas con tres inyecciones diarias. Así es que, si evitas andar en los núcleos de adictos, no es difícil evitar la adicción. La existencia de usuarios no-adictos no debe sorprender a nadie... De hecho, considerando la pequeña cantidad de H en las muestras callejeras, es sorprendente que los usuarios puedan volverse adictos... [y] la mayoría de las sobredosis pueden evitarse totalmente con medidas apropiadas... (14)



Los efectos de la heroína en el sistema de chakras

Donna Cunningham tenía varios años trabajando como terapeuta especializada adicciones cuando entró en contacto con Andrew Ramer, un sanador y canalizador con quien colaboró para escribir dos libros: The spiritual dimensions of healing addictions (25) y Further dimensions of healing addictions (26).

En el primer libro sostienen que por lo general, los seres humanos caemos en la adicción cuando perdemos de vista o no queremos realizar nuestra "visión", o sea: "nuestra habilidad de percibir y participar en la realidad más amplia, reteniendo un recuerdo, aunque sea débil, de nuestro Ser Superior y de las tareas y propósitos de nuestra vida" (25).

En el segundo libro explican con claridad cómo se utilizaban antiguamente los distintos psicoactivos, a los que ellos llaman "herramientas de poder", para recuperar y apoyar nuestra visión; y como es que, al perder ese conocimiento, actualmente abusamos de estas mismas herramientas y nos destruimos con ellas en lugar de utilizarlas en nuestro beneficio.


En Further dimensions of healing addictions, entre otras muchas cosas interesantes, nos explican cuáles son los efectos que tienen las principales sustancias adictivas sobre el campo energético humano, concretamente sobre el sistema de chakras.

En el caso de la heroína, Danna y Andrew aseguran que es una herramienta de poder para conectar el propio sentido del poder (el chakras del plexo solar) con el el lugar (el chakras de la raíz) cuando estas energías no están funcionando juntas debido a insuficiencias emocionales y ambientales. "Como herramienta, hace el trabajo que uno quiere, breve y efectivamente, pero sólo por cortos periodos de tiempo". Conforme la adicción avanza, la heroína revierte esta conexión y termina desconectando ambos chakras. "Como ocurre con todas las sustancias adictivas, no es la mejor herramienta, pero algunas veces es la única disponible."

Los autores aseguran que las adicciones van y vienen en popularidad en respuesta a las cambiantes necesidades de la cultura y a las fases de desarrollo de la conciencia humana:

La adicción a la heroína ha forzado a la cultura de masas normalmente desinteresada a mirar de frente ciertos problemas. El crimen que se asocia a los adictos de heroína como algo necesario para mantener el hábito toca los bolsillos de aquellos que de otra manera pasarían sus vidas complacientemente inconscientes de los sufrimientos de otras personas. A menudo las personas que se niegan a ver las vidas de los pobres son aquellas casas en las que hay robos, una llamada a la puerta de su conciencia. Sólo cuando la cultura de masas cambie... la adicción a la heroína saldrá de la experiencia humana. (26)

También sostienen que a menudo las adicciones son puentes interculturales de encarnación y que la heroína es "un puente entre una serie de vidas en el Oriente y la primera de una serie de vidas en Occidente".

El masivo número de muertes en la Segunda Guerra Mundial y las subsecuentes guerras en Asia hicieron espacio para muchos de estos entrecruzamientos. Estas personas son voluntarios de un intercambio cultural necesario para construir una civilización planetaria en las próximas generaciones. Aquellos con largas raíces culturales orientales enfrentan ajustes a los rápidos cambios de la cultura occidental sin el sustento de la herencia de las habilidades consecuentes, y la adicción a la heroína es una posición de nivel de entrada en la vida occidental... Por eso algunos se sienten atraídos hacia la heroína ya que al menos les resulta familiar, debido a que su origen es el opio, y sirve para obliterar la nostalgia y la sensación de un desenraizamiento tan drástico. (26)

A menudo, cuando el impulso inicial es honrado, dicen Donna y Andrew, "los adictos que se recobran pueden abrirse a la sanación que los convertirá con el tiempo en portadores de nuevas herramientas de enrgía para cambiar a la sociedad". En el caso de los pioneros de este cambio intercultural que han abusado de la heroína, cuando se recuperen de su adicción puden servir grandemente a la humanidad debido a sus "importantes herencias y habilidades, ya que tienen un rico bagaje de valores del este y desarrollo espiritual, y suficientes habilidades para subsistir y evolucionar". (26)

Un ejemplo exitoso de esta transculturación es la vida del inglés Sri Aurobindo, cuya vida puede inspirar a las personas que realizan este cambio de encarnaciones este-oseste (consultar el libro Sri Aurobindo o la aventura de la conciencia, Ed. Obelisco, Barcelona, 1990).

Para abandonar una adicción los autores dicen que no es suficiente suspender el uso de la sustancia, sino que hay que reparar el daño causado en los diferentes niveles para que la recuperación sea real y no haya recaídas. Por ello recomiendan que a la par de asisitir a terapias psicológicas ya sean personales o grupales y de someterse a un tratamiento de desintoxicación física bajo supervisión médica, en caso de que ésto sea necesario, también hay que practicar técnicas alternativas para revertir los daños causados por el abuso de las distintas sustancias en el campo energético humano.

Para ello nos ofrecen en su segundo libro una excelente serie de ejercicios de visualización, así como remedios de aromoterapia y gemoterapia específicos para cada reparar los daños provocados por cada una de las diferentes sustancias. Adicionalmente, se incluyen ciertos diagramas canalizados por Andrew para reprogramar las biocomputadoras que son nuestros cerebros.

Según afirman: "Los hábitos, como las adicciones están impresos dentro de nuestros circuitos cerebrales de la misma manera en que los circuitos de una computadora son programados. Para interrumpir un hábito, necesitas borrar y reprogramar el circuito" (26), y para eso sirven los diferentes diagramas canalizados para cada tipo de droga.


Diagrama para transformar el hábito de la heroína y sustancias orgánicamente derivadas


Según los autores, en ningún caso es más crucial que con la heroína y la cocaína reprogramar los patrones de onda cerebrales que han suprimido las frecuencias normales durante tanto tiempo como para afectarlas masivamente.

Estos diagramas deben mirarse de arriba a abajo o dibujarse 25 veces consecutivas en tres sesiones por día. Además se recomienda mirarlos cuando se sientan deseos de caer en la tentación de usar nuevamente la droga en cuestión. (Ver más al respecto en adicciones)

Una última cuestión en la que hacen incapié Donna y Andrew es en la relación entre el consumo de azúcar y la heroína:

Los adictos a la heroína son notorios por su gusto al azúcar. Fisiológicamente, esto viene por una necesidad de combustible para el cuerpo. La heroína interrumpe masivamente el metabolismo corporal, deprimiendo el apetito normal. Algún mecanismo de supervivencia en el cerebro alerta sobre la falta de combustible, y el azúcar es la manera más rápida de conseguirla. A nivel del cuerpo energético, ambos, el azúcar y la heroína, crean movimientos en el chakra raíz, pero en direcciones contrarias a las naturales, por eso el deseo de azúcar es un intento de crear balance en este movimiento de energía. Por eso, cuando los adictos dejan la heroína, pueden tener la necesidad de usar los diagramas transformadores del hábido del azúcar también, para sanar cualquier adicción secundaria al azúcar. (26)



FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LOS OPIÁCEOS

1. Arias Carbajal: Plantas que curan y matan, Editores Mexicanos Unidos, México, 1990.

2. Astorga, Luis: El siglo de las drogas; Espasa-Calpe, México, 1996.

3. Brailowsky, Simón: Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología. FCE-CONACYT, México, 1995.

4. Brau, Jean Luis: Historia de las drogas, Bruguera, España, 1973.

5. Burroughs, William: El almuerzo desnudo, Anagrama, España, 1975.

6. Burroughs, William: Junkie, Júcar, España, 1978.

7. Diccionario de Especialidades Farmacéuticas, Edición no. 40, PLM, México, 1994.

8. Escohotado, Antonio: Guía de drogas, Ómnibus Mondadori, España, 1990.

9. Escohotado, Antonio: Historia General de las drogas, Tomo II. Alianza editorial, España, 1995.

10. Fármacos de abuso: Información farmacológica y manejo de intoxicaciones, Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, México, s/f.

11. García Liñán, Carmen: Opiáceos, Árbol Editorial, México, 1990.

12. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

13. Heffern, Richard: Secrets of Mind-altering plants of Mexico, Pyramid Books, USA, 1974.

14. "Heroin is reasonable safe and a lot of fun", The Sputnik Drug Information Zone, Internet.

15. Identificación de Estupefacientes y Psicotrópicos, Manuales de Capacitación, PGR, 1994.

16. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988.

17. Levintal, Charles F.: Mensajeros al paraíso, Gedisa, España, 1989.

18. Opiates facts: opium, codeine, morphine, heroin, Alcoholism and Drug Addiction Research Foundation, Toronto, Canada, 1991.

19. Quincey, Thomas de: Confesiones de un opiófago inglés, Fontamara, México, 1989.

20. Schultes, R.E. y Hofmann, A.: Plantas de los Dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

21. Shulguin, Alexander: "La legalización de ciertas drogas debería de ir acompañada de educación", Muy Interesante, Año XVI, No. 2, México, Febrero de 1999.

22. Snyder, Solomon H.: "Los receptores de los opiáceos y sustancias opiáceas endógenas", Investigación y ciencia, edición en español de Scientific American, Mayo 1977, Barcelona, España.

23. Taylor, Norman: Drogas, Novaro, México, 1970.

24. Marlowe, Ann: Cómo detener el tiempo: la heroína de la A a la Z, Anagrama, Barcelona, España, 2002.

25. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: The Spiritual dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1986.

26. Cunningham, Danna y Andrew Ramer: Further dimensions of healing addictions, Cassandra Press, CA, USA, 1988.